Desde un enfoque sistémico encontramos ecosistemas naturales, urbanos y rurales. Disfrutar momentos o ciertas etapas de nuestra vida en el campo en contacto directo con la naturaleza, disfrutando de su sosiego y su verdor o de su belleza paisajística, es un ecosistema natural. Vivir en un pueblo, dónde las casas armonizan con su entorno natural y donde las actividades económicas productivas interactúan con la naturaleza, es vivir en un ecosistema rural. Desarrollar actividades de cualquier tipo en una ciudad, grande o pequeña y dónde los modos de producción dependen o consumen la materia procesada o por procesar, es vivir en un ecosistema urbano.
Precisamente, la revista económica "The Economist" de patrocinio alemán, midió 17 ciudades o ecosistemas urbanos de América Latina ? AL, para saber los niveles de sostenibilidad ambiental en la que viven, entendiendo que el 81% de la población de AL vive en las zonas urbanas o urbanas marginales. Con todo esto, se quiso saber cómo estas ciudades utilizan eficazmente las políticas ambientales en beneficio de sus habitantes. Los criterios utilizados fueron: energía y CO2, emisiones producidas por consumo de electricidad, uso del suelo y edificios (áreas verdes urbanas y construcción de edificios ecológicamente responsables), transporte (sistemas de transporte público y uso del automóvil), desechos (recolección y eliminación de los residuos sólidos, calidad del aire y gobierno ambiental (Instituciones en las ciudades que regulen el tema ambiental).
Los resultados fueron devastadores: Guadalajara en México y Lima en Perú son las ciudades más contaminadas en América Latina, siendo las que están muy por debajo del promedio, las que se hallan por debajo del promedio son Buenos Aires en Argentina y Montevideo en Uruguay. Las ciudades que están en el promedio son Monterrey, Puebla y México DF todos ellos en México, del mismo modo están Medellín en Colombia y Santiago en Chile. Las ciudades que están sobre el promedio son Bogotá en Colombia, Quito en Ecuador, Brasilia, Río de Janeiro, Belo Horizonte, y Sao Paulo, todos en Brasil, y la ciudad que está muy por encima del promedio es Curitiva en el mismo Brasil.
Curitiva tiene este resultado luego de 40 años de arduo trabajo de sus autoridades y de la población en su conjunto. Es envidiable saber que un vecino nuestro, Brasil, tiene una ciudad ecológica y amigable con la naturaleza. La calidad del aire es buena, sus residuos sólidos son bien manejados, el transporte es un modelo seguido por otros países, la calidad y cantidad del agua es de la mejores, alientan energías renovables, tiene áreas verdes en las zonas urbanas y es reconfortante saber que sus autoridades cumplen y hacen cumplir la ley.
Eso es lo que todos queremos para nuestras ciudades en la región, imaginen tener a Huancayo en las mismas condiciones que Curitiva, o ver a cualquiera de las ciudades de nuestra región en iguales condiciones que Curitiva. Esto no es una utopía, es una posible realidad, pero para conseguirlo requiere el compromiso serio de toda la sociedad en su conjunto. No necesitamos 40 años para lograrlo, lo podemos hacer en sólo 10 años, lo que urge es empezar y debe ser ahora, estoy convencido que el rol del gobierno regional y de los alcaldes provinciales es decisivo.