El lunes 14 de enero del 2008 -dos días antes de la demanda peruana ante La Haya-, el presidente Alan García trabajaba, antes del desayuno, en su despacho en Palacio de Gobierno. Había tomado una decisión crucial para la política exterior del Perú con relación a Chile.
En una hoja que lleva impreso su nombre en la parte superior, escribió de puño y letra una nota informal dirigida a Luis Gonzales Posada, entonces presidente del Congreso de la República. "Lucho: Ya tenemos preparada la demanda, fecha ideal de presentación el 16".
Gonzales Posada continuó leyendo el manuscrito: "Por favor, convoca a la Comisión Permanente para este tema nacional. Muy importante que se coordine con todas las fuerzas, especialmente con la gente del nacionalismo, Juvenal Ordóñez. También Rafael Vásquez, L. Alcorta, Lucha Cuculiza, Eguren, son gente buena propia a una política de Estado como debe ser ésta", señala.
EL DÍA "D". García pedía un horario para ir al Congreso de la República, donde informaría los detalles. "Avísame a qué hora ir el 16".
Y finalizaba con el grito de rebeldía del romano Julio César después de cruzar el río Rubicón: "¡Alea jacta est!" ("La suerte está echada").
Este pequeño episodio de la historia reciente fue relatado a este diario, por primera vez en público, por el propio destinatario del mensaje.
En efecto, el miércoles 16 de enero del 2008 García se presentó a las 10.00 horas ante la Comisión Permanente del Congreso.
Por primera vez en años, las fuerzas políticas del país estaban de acuerdo en algo concreto.
García destacó allí que la demanda correspondía "a un conjunto de acciones llevadas a cabo a mediano y largo plazo como parte de una política de Estado, desde 1986, cuando durante mi gobierno anterior el Perú planteó a Chile por primera vez en la historia la necesidad de convenir en fijar nuestros límites marítimos".
WAGNER a LA CORTE. "Para esto me he preparado toda la vida", comentó Allan Wagner Tizón, el jefe del equipo jurídico del Perú, días antes de presentar la demanda. Había sido el canciller más joven, diplomático de carrera, designado en 1985 por Alan García.
Habitualmente sereno, esa mañana del 16 de enero del 2008, en la ciudad de La Haya, no lograba ocultar su emoción.
En un acto breve y privado, entregó al secretario de la Corte el documento en que se solicitó definir el límite marítimo entre Perú y Chile.
"Se ha dado este primer paso, es una decisión histórica plantear este caso ante la Corte", dijo. "Me he sentido muy emocionado y abrumado por esta responsabilidad que el Presidente ha puesto sobre mis hombros", dijo, y agregó que tenía la convicción de que los derechos del Perú serán reconocidos.
acto inamistoso. En el otro lado, la presidenta chilena Michelle Bachelet acusó malestar al conocer la noticia.
Por su parte, el ministro chileno de Asuntos Exteriores de entonces, Alejandro Foxley, lamentó "profundamente" la decisión.
Dijo que con esta demanda el Perú "desconoce los tratados vigentes" en la delimitación marítima entre ambos países.
"La demanda agrió los ánimos a un extremo peligroso", escribió un reconocido diplomático e historiador chileno al evocar el momento.
El gobierno sureño no dudó en calificar la decisión peruana de un "acto inamistoso" y hasta de una "provocación".
El general en retiro y excanciller Edgardo Mercado Jarrín comentó en esa ocasión que Perú y Chile "vivimos uno de los momentos más críticos de la relación desde la guerra de 1879".
Y no era para menos. Las cosas se complicaron cuando en el 2009 quedó al descubierto que un suboficial de la FAP, Víctor Ariza Mendoza, realizaba espionaje en favor de Chile.
MAÑANA:
EL EQUIPO PERUANO

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