La idea de ser desalojados les aterra
La idea de ser desalojados les aterra

CHICLAYO. Tras el anuncio del alcalde de la ciudad Chiclayo de desalojar a los comerciantes ambulantes ubicados en las zonas adyacentes al mercado Modelo, existen historias de padres y madres de familia que a diario, bajo el extenuante sol, y exponiendo su seguridad deambulan por las inmediaciones de este centro de abastos, buscando vender su mercadería para poder alimentar a su familia.

HISTORIAS. Para don Víctor Salazar Mori, quien lleva 20 años como vendedor ambulante, la sola idea de dejar el mercado ocasiona en el una preocupación profunda, ya que a su cargo tiene 4 nietos a los cuales mantiene con lo que gana vendiendo toallas todo el día.

"Estoy muy preocupado: por las noches no puedo dormir imaginando que si nos desalojan, ¿cómo podré mantener a mis nietos?, pienso que el alcalde deberá tener en cuenta la difícil situación por la que atravesamos antes de insistir en desalojarnos" señaló Salazar Morí, sin perder el tiempo para ofrecer su mercadería.

NUEVA HISTORIA. "Vestidos de verano para niñas", se escucha a lo lejos.

Es la voz de don Nicolás Ballena Huamanchumo, un hombre de 50 años que lleva casi la mitad de su vida vendiendo ropa para niños de manera ambulatoria.

"Necesitamos una forma para sobrevivir, desde muy temprano tenemos que trabajar, ya estoy viejo y me aterra la idea de dejar de trabajar para poder mantener a mi familia", señala.

EJEMPLO DE TRABAJO. Pero la historia de doña Alejandra Vargas Cuzma es aún más triste. Ella es una anciana que trabaja para mantener a su hijo que se encuentra recluido en el penal de Picsi, además padece de una enfermedad a los huesos que no permite estar mucho tiempo en pie; a pesar de ello, tiene que caminar ofreciendo su mercadería.

Esta labor la hace desde hace más de 20 años.

Para doña Violeta Briones Chonlón, madre soltera con 5 hijos que mantener, el anuncio del desalojo le aterra, ya que tiene que dar sustento a sus menores, los cuales también la ayudad a comercializar sus productos.

"Me da mucha pena exponer a mis hijos a la calle, pero de alguna manera tenemos que ayudarnos, desde que eran unos bebés ellos me acompañaban a vender, si ellos (los niños) tenían sueño, tenían que dormir bajo algún balay mientras yo seguía vendiendo", recuerda esta humilde mujer, quien no duda en hacer un llamado al alcalde de Chiclayo para que antes de desalojarlos, ubique una zona comercial donde reubicarlos.