Son almas en el olvido. Nadie reclamó sus restos para brindarles cristiana sepultura. Por eso, durante varios meses 27 cadáveres o restos humanos no identificados, permanecieron encajonados en la morgue judicial.
No obstante, como estaban putrefactos y desprendían olores nauseabundos, ayer por la mañana fueron retirados y enviados a la fosa común del cementerio general de Huancayo. En total son 9 fetos y el resto corresponde a personas adultas.
El jefe de la División Médico Legal, Santiago Cortez Orellana, solicitó mediante un oficio a la Sociedad de Beneficencia de Huancayo la inhumación de los cadáveres, que fueron llevados en un vehículo hasta el cementerio. Al llegar al camposanto no había nadie quien llore y rece por ellos, solo los trabajadores elevaron plegarias por las almitas.
La fosa común, es un hoyo de 10 metros de profundidad y un metro de diámetro, donde son acomodados los cuerpos inertes. Luego son cubiertos con cal viva, para mitigar el olor.
Posteriormente los cubren con 3 capas de cemento, tierra y al final una tapa de concreto. Las únicas flores que tiene son unas margaritas y mala hierba que crecen al alrededor.
El jefe de la División Médico Legal, Santiago Cortez, dijo que mantuvieron los restos de los 27 cadáveres, porque no tenían autorización del titular de la investigación, añadiendo que algunos son restos humanos

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