El Callao no sólo tiene sus calles añejas (que tratan de modernizarse para ir a la par con los tiempos) ni sus temidos Barracones. También es mar, con la riqueza que guarda en sus entrañas, y sus islas que son un deleite para los ojos del turista nacional o extranjero.
Por eso la empresa CitySightseeing Lima ha inaugurado un tour que une los más selectos barrios de la capital -Miraflores, San Isidro, Magdalena y San Miguel- con el tradicional puerto chalaco. Es mirar la ciudad desde arriba, pues el bus cuenta con un "segundo piso" descubierto.
Llegar a la Plaza Grau es llenarse los pulmones con la brisa marina chalaca y avistar decenas de barcos, lanchas y botes que, quietas unas o circulando otras, conforman el gran paisaje marino.
Mientras el Catamarán Spondylus se aleja de la bahía, las islas se acercan al viajero. La San Lorenzo, aparece en primer lugar. Ahí se halla la Casa de los Presidentes del Perú. Es la llamada Playa Casino, donde todo Mandatario tiene su vivienda de verano. La zona es administrada por la Marina de Guerra.
Esa gran mole de arena guardaría también el tesoro de un pirata holandés, enterrado ahí junto a todo el botín que almacenó en sus fechorías por el mundo.
EL FRONTÓN. La isla penal asoma, a continuación. Con sus antiguos pabellones que albergaron delincuentes, como aquel que se untó con cebo de pelícano, para lanzarse al mar y huir rumbo al Callao; así como políticos de diversas épocas.
Pero fue también la tumba de los terroristas que se amotinaron en 1986 y se enfrentaron a las fuerzas del orden con armas de fuego. Sus lóbregos pabellones guardan esas y otras historias.
ISLA CAVINZA. Su nombre viene del pez que habita esas aguas. Su estructura toda cubierta de blanco por el guano de las aves, fue sinónimo de riqueza durante el siglo XIX.
En sus épocas de esplendor, unas 38 millones de aves las habitaban y ese guano era exportado hacia Inglaterra.
Mientras en los años del 1800 se sacaban unas diez capas de guano, hoy apenas se extraen dos o tres capas. Las aves guaneras se extinguieron. Hoy sólo quedan unos ocho millones.
Lobos y pingüinos en Palomino
Alberga la más grande colonia de lobos marinos. Cinco mil de ellos retozan en el mar. Se sumergen, salen y vuelven a zambullirse en un espectáculo para las cámaras de fotos y videos. Los que prefirieron las rocas emiten sus largos ronquidos que asemejan un gran coro animal con sus tonos graves. Unos metros más allá se halla una colonia de pingüinos de Humboldt. Miden entre 65 a 70 centímetros, a diferencia de sus hermanos de los polos, más grandes y negros. Estos son pingüinos de zonas tropicales que están en peligro de extinción. El 80% no llega a la etapa adulta.

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