Los devotos de "Panchito", que tienen fe en obras de sanaciones, milagros, le ofrecieron misas en la capilla, situada a un costado de la Comisaría de Huancayo. El primer devoto que ofreció el culto fue Sebastián Rodríguez e hijos, luego Teodora Limache y otros. A la discutida "Calaverita" se le atribuye actos milagrosos a sus fieles.

La historia comienza en 1948 cuando unos policías de la Comisaría de Huancayo, vieron a unos menores jugar fútbol con un cráneo, por lo que fueron conducidos a la delegación y la "calaverita" fue arrojada a un tacho de basura.

Se cuenta que aquella noche los policías sufrieron horribles pesadillas, en el que se les aparecía el cráneo que en sueños les decía: "Soy Panchito". Existen cientos de testimonios que afirman las virtudes milagrosas de "Panchito"; sin embargo, también se dice que es castigador, con los que no cumplen las promesas hechas ante su altar o de los que se burlan de su devoción, para muestra manifiestan que en cierta oportunidad dos oficiales se burlaron y a los pocos días sufrieron un accidente.