Leguía: ocho décadas  de silencio
Leguía: ocho décadas de silencio

Al cumplirse ochenta años de la muerte de Augusto Bernardino Leguía, cuyo gobierno ha sido el más largo de la historia del Perú y probablemente el que mayor diversidad de pasiones despertaba la sola mención de su nombre, no deja de llamar la atención su ausencia en la historiografía peruana y el posterior silencio en los medios de comunicación.

La historia se escribe a base de los hechos ocurridos en el pasado y de quienes intervinieron en ellos. Es tarea del historiador unirlos entre sí para traerlos al presente, reconstruyendo objetivamente a partir de fuentes acreditadas el conjunto de acontecimientos ocurridos en un país, en una coyuntura determinada, en un proceso mundial o sobre personas que forman parte de ella, a fin de permitir que el lector obtenga su propia idea al respecto.

Aparte de adversarios, amigos o familiares, ningún historiador peruano ha producido una obra sobre la persona de Leguía o sobre su vida política a partir de investigaciones basadas en fuentes debidamente contrastadas. Tampoco hay referencias sobre el saqueo a la residencia del expresidente, que no es un hecho cualquiera por tratarse del asalto a la casa donde vivía su familia -sin guardias ni policías que la custodiaran- pese a que pocas horas antes había renunciado a la presidencia; en este asalto matan a su guardaespaldas, roban documentos personales de Leguía y también los de sus familiares, enseres domésticos y obras de arte.

Estando enfermo, herido de muerte y vencido, lo encarcelaron durante dieciocho meses en condiciones infrahumanas dentro de una celda de doce pies cuadrados, sin permitir que tuviera asistencia médica ni visitas de la familia o amigos. No hubo intentos de investigar en qué medida el contexto político y social existente alentó el saqueo y sustracción de documentos comprometedores que Leguía guardaba en su escritorio; y, si luego de obtenerlos, habría influencia suficiente para orientar desde la prensa este silencio sobre el gobierno más largo de la historia del Perú.

Es tiempo "pues", como lo indica Armando Villanueva del Campo en su artículo "Leguía en la Historia", publicado el día 5 de febrero, que los historiadores se interesen en iniciar un nuevo ciclo de investigación sobre esta parte de la historia republicana en la que, para mejor conocimiento del público, se presenten los hechos tal como ocurrieron y pueda entenderse el escenario político, las fuerzas que actuaron, el ambiente que se respiraba y cómo se desenvolvieron estos actores en luchas internas dentro del poder a fin de que el lector conozca quiénes lucharon contra él; y, aunque menos, quiénes lo defendieron en un escenario adverso. Tal vez de esta manera se logre un juicio propio sobre la gestión presidencial de quien participara activamente por más de veinticinco años en la política del país sin formar parte, hasta ahora, de la historiografía peruana.