El jueves pasado, un sismo de 5,0 grados sacudió la ciudad de Lima a las 22:47 horas. El epicentro fue en el Callao y el temblor alarmó a los ciudadanos.
Como se recuerda, producto de este fuerte movimiento, una adolescente sufrió heridas leves al quedar atrapada bajo las piedras que cayeron sobre su casa en San Juan de Lurigancho. El caso vuelve a retomar el tema del riesgo de las viviendas ante un sismo o terremoto.
El Centro Histórico de Lima es uno de los lugares más vulnerables de la capital ante la ocurrencia de un sismo de gran intensidad o terremoto, debido a que sus antiguas construcciones, algunas de más de 200 años, se derrumbarían, señaló Hernando Tavera, jefe del Instituto Geofísico del Perú (IGP).
“El sismo no genera la muerte de las personas, solo mueve los suelos, es todo lo que hace. Las viviendas que no tengan buenos cimientos o hayan sido construidas sin estudios de suelos no soportarán ese movimiento y van a colapsar. Aquí es donde mueren las personas”, expresó Tavera.
Las antiguas casonas, construidas con quincha y adobe, serían las más afectadas ante un terremoto. Por su parte, el subgerente de Defensa Civil de la Municipalidad de Lima, Mario Casaretto, indicó que las familias que las habitan saben esto, pero se niegan a dejarlas porque no tienen adonde ir.

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