Manuel Rodríguez, integrante de la Asociación de Taxistas de Lima Esperanza, asegura que salir a trabajar al volante en la ciudad es como conducir en un campo minado. Calles y avenidas están repletas de huecos, que parecen cráteres, y otras solo tienen barro, piedras y hasta clavos, añade. Esta preocupación es compartida por los conductores de transporte público y de autos particulares, quienes todo el día tienen que sortear estas “adversidades” que se presentan -literalmente- en su camino.
Al menos el 70% de las pistas y calzadas están en mal estado o tienen algún tipo de problema en su infraestructura, estimó el especialista en transporte urbano Luis Quispe Candia. Están ubicadas, en su mayoría, en La Victoria, Breña, Surquillo, Rímac, Independencia y Villa María del Triunfo.
Correo recorrió diversas calles y corroboró que el deterioro de estas estructuras de asfalto se multiplica implacablemente a cada paso por Lima. El cruce de la avenida Insurgentes con La Marina (La Perla), la cuadra 51 de la avenida Venezuela (Callao y San Miguel) y la cuadra 12 de la Av. Canevaro (Jesús María) son grandes muestras.
Además, la cuadra 15 de prolongación Huamanga y la cuadra 2 del jirón Lamas (La Victoria) son algunos de los lugares donde reinan huecos y baches.
PELIGROSOS. El mal estado de las pistas daña los neumáticos de las unidades, retrasa su circulación y genera congestión. Los vecinos se quejan por el polvo y la suciedad que produce el paso de los vehículos. La Defensoría del Pueblo identificó 245 puntos críticos en Lima y el Callao. De ellos, el 53% de pistas tiene grietas.
“Las pistas, después de los parques y plazas, son el mayor espacio público, donde interactuamos. Como lo establece el principio ‘Ventanas Rotas’, el mal estado de las pistas y veredas y la poca iluminación hacen a una zona vulnerable a la delincuencia”, dijo el arquitecto Renato Manrique.
Según el experto en movilidad urbana Miguel Sidia, los municipios no cuentan con presupuesto para reparar las vías, proveniente de los arbitrios o de lo que designa el gobierno central.
Otro problema se debe a que son varias empresas las que rompen pistas para realizar una serie de trabajos y estos no cuentan con la supervisión técnica de las comunas.
“Una avenida puede estar pavimentada en su totalidad, pero viene una empresa, rompe la pista y coloca un parchado de pésima calidad. A los tres meses, eso ya se convierte en bache”, aseguró.
El ingeniero civil de la Pontificia Universidad Católica del Perú Juan Carlos Dextre indicó que los pavimentos de concreto (similar al de la Vía Expresa) tienen vida larga, en comparación de los de asfalto. Ambos pueden ser cuidados si se les hace mantenimiento, para no llegar a hacerles una rehabilitación o reconstrucción, que implica mayores gastos.

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