Miraflores. Una pareja de esposos que llegó de La Joya en busca de su hijo Fortunato Yupanqui Quispe (30), pues desde el lunes no sabían de él, lo hallaron degollado y quemado en un cerro a 3 kilómetros de su casa del asentamiento Los Girasoles-Las Galaxias, en la parte alta de Miraflores.
Los asesinos ataron los pies del humilde albañil para luego aplicarle un profundo corte de más de 12 centímetros en el cuello y rociarle kerosene. El cadáver fue envuelto en una frazada celeste para alimentar el fuego que se encargó de dejarlo totalmente calcinado, incluso los muslos y las partes blandas de las piernas estaban consumidas, notándose la estructura ósea.
Venganza. La escena era macabra y los padres de la víctima, Mateo Yupanqui Guzmán (60) y Justina Quispe de Yupanqui (57), que hicieron de guías a los policías, peritos y fiscala Karina Apaza, sospechaban que se trataba de una venganza, por la forma tan cruel con la que los desconocidos le quitaron la vida a Fortunato, quien se desempeñaba como obrero de construcción civil en la cual laboraba junto a un hermano mayor.
La víctima no acudió a su trabajo el lunes 26, fecha en que podría haber ocurrido el asesinato, ya que la data de muerte que refirieron los peritos de Medicina Legal, es de 72 a 96 horas, es decir, no más de 4 días.
Lo extraño. Junto al cuerpo putrefacto destacaba una sartén con sangre, un jaboncillo y una toalla ensangrentada, los cuales habrían sido colocados para despistar. Los detectives sostuvieron que los criminales -que deben ser como mínimo dos- conocen la zona agreste, pues se llegó tras caminar 30 minutos. Asimismo, consideran que el ensañamiento podría nacer por un asunto de celos y no de discusiones con dirigentes, como cree el hermano.
Sangre. En zonas muy cercanas al cuerpo que yacía en decúbito dorsal, habían abundantes restos de sangre, los que indicarían que en dicho lugar se habría producido el crimen. Esto también hace pensar que los criminales caminaron con su víctima hacia el lugar y que después de quitarle la vida, se dirigieron a su hogar de sillares y techo de calamina.
El cuarto. El precario ambiente donde vivía Fortunato Yupanqui había sido quemado en su interior pero en poca dimensión, sin que se percaten los vecinos de la fecha en que ello sucedió. Faltaban sus pequeños enseres de valor que la familia debe detallar.
Las huellas en el lugar no son rescatables, porque los padres limpiaron la escena el día jueves, desconociendo que su hijo estaba calcinado a 3 kilómetros de allí, incluso el martes 27 denunciaron en la comisaría de Alto Misti la desaparición, pero la policía se limitó a recibirla pues no acompañó a los desesperados esposos a buscar a Fortunato.
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Lo mataron y quemaron
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