Lorena Álvarez: "El sistema de justicia es un agresor más de las mujeres"

Mañana a las 8 p.m., la periodista presentará su libro 'No te mato porque te quiero' en la Feria Internacional del Libro de Lima
Lorena Álvarez: "El sistema de justicia es un agresor más de las mujeres"

Lorena Álvarez: "El sistema de justicia es un agresor más de las mujeres"

19 de Julio del 2018 - 16:40 » Textos: Johana Ugaz » Fotos: José Luis Cárdenas

Mientras usted lee esto, una mujer está siendo maltratada por su pareja, acosada por su empleador o violada por un familiar. Esta víctima puede ser su madre, su amiga o su hija. La violencia de género no discrimina edad, posición económica, religión ni ubicación geográfica. En setiembre del año pasado, la periodista Lorena Álvarez se convirtió en parte de esta estadística de mujeres agredidas en manos de quienes prometieron amarlas. No te mato porque te quiero es su libro testimonial, que revela la crueldad de un sistema de justicia que no está diseñado para curar las heridas, sino que las abre una y otra vez.

Con lo que cuentas en el libro, ¿por qué una mujer que sufre violencia debería denunciar si sabe que va a padecer todo lo que has vivido? 

Porque al monstruo hay que combatirlo desde adentro. Lo peor que nos puede pasar a las mujeres es renunciar a nuestra voz. Los agresores van a seguir existiendo en la medida de que gocen de impunidad, y la única manera de evitar eso es lucharla en la comisaría, en la Fiscalía, en el Poder Judicial. Tenemos que seguir denunciando y lucharla hasta el final.

El problema empieza con las instituciones del Estado, que están desarticuladas... 

Las políticas están desarticuladas. Hace falta que todos los actores se sienten en la mesa y cada uno asuma el rol que le corresponde. El Ministerio de la Mujer existe hace 19 años. ¿Ha bajado la violencia contra la mujer? No. En buena parte se ha visibilizado la violencia, porque más mujeres se animan a denunciar. El Ministerio de la Mujer debe tener un rol de políticas educativas para reducir estos índices de violencia, articulándolas con el Ministerio de Educación. De nada sirve que les digas “pon tu denuncia” si muchas mujeres dependen económicamente de su agresor. Una mujer se va a dejar matar si eso implica que sus hijos tengan que comer. Entonces, se debe dar a esa víctima herramientas para empoderarla, para que recupere su autonomía.

Agudizar las penas no ha reducido las cifras... 

Es que agudizas las penas de las personas que han muerto o de las que prácticamente están al borde de la muerte, pero no se han eliminado los beneficios penitenciarios para los agresores. Ir a firmar al Poder Judicial y poner tu huella digital no disuade a nadie. Si una persona es un peligro para la sociedad, tiene que ir a la cárcel el tiempo que le corresponda. Ninguna pena va a recuperar a esa persona. Nadie va a recuperar a Juana Mendoza. Esos tres niños que se han quedado huérfanos no van a recuperar a su madre.

Este libro ha sido una forma de hacer catarsis... 

Así es, pero también una manera de buscar contribuir a raíz de lo que viví en el sistema de justicia, viendo las injusticias, la ineficiencia, el machismo y la lentitud. Darme cuenta de que, al final, el sistema de justicia es un agresor más de las mujeres. Es por ello que me animé a transformar todas esas vivencias en un libro, dándole también un enfoque periodístico.

¿Cuál es tu percepción de la justicia en el Perú? 

Que no existe. Por eso el subtítulo del libro: “Mujeres víctimas de violencia en el país de la impunidad”. Alicia vivía en el País de las Maravillas. Este es el de la impunidad, porque no solamente se refiere a violencia contra la mujer, se refiere a todos los ámbitos. La justicia que tarda no es justicia. La impunidad campea y hoy lo vemos con los audios del Consejo Nacional de la Magistratura. Todo esto es un cáncer que al final nos mata como sociedad, porque si no se puede creer en las instituciones, vamos a ser una sociedad de salvajes.

Mencionas que este libro ha permitido conocerte más. ¿Qué es lo que has descubierto de ti?

La capacidad para no dejarme amilanar. Ha sido difícil desde ir a una comisaría, estar en un proceso judicial, pero también tener que vivirlo, en cierta medida, con los reflectores puestos. Descubrí que no me quitaron las ganas de seguir en esta lucha y que, al contrario, ha sido como una inspiración para poner la luz en el sistema de justicia y que se pueda cambiar algo. Porque para las mujeres que denuncien después de mí tiene que ser más fácil.

Si vieras a la Lorena Álvarez de setiembre del año pasado, ¿qué le dirías?

Date cuenta. No cierres los ojos. Date cuenta.

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