La conocida mujer conocida bajo el apelativo de "madre coraje", quien sacó adelante a sus hijos trabajando en diversos quehaceres renunció a su puesto de vigilante en el Desembarcadero Artesanal.
Gabi Juana Rafael (54) cuidaba el ingreso exterior impidiendo con una cadena de control el ingreso de vehículos extraños y sin carga al desembarcadero.
El cumplimiento de su labor fue muy mal recibido por inconcientes taxistas que le faltaban el respeto. "Este trabajo no se lo deseo ni a mi peor enemigo", señalo la mujer.
En este puesto doña Juana ha soportado insultos, mentadas de madre e incluso golpes de varios conductores de taxi.
Cuando se quejó ante un policía incluso el chofer le respondió que se vaya a descansar a su casa y que deje el lugar a una persona joven.
"Las personas adultas también tenemos derecho a llevar un sustento porque tenemos necesidades como cualquier persona", explicó Juana en su último día laborable.
Solo taxistas debidamente registrados en una asociación y los que llevan mercadería o material de pesca pueden ingresar al terminal.

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