La inusual e intensa bravura del mar que persistirá hasta el próximo miércoles ocasionó ayer algunos estragos en la capital. En Barranco, enormes olas causaron un aniego en la pista de la Costa Verde, lo que desató tráfico vehicular por varias horas. En Lurín, la salida del mar afectó algunas casas y negocios.
Desde horas de la madrugada, las olas empezaron a crecer en la playa barranquina Las Cascadas. Al amanecer, el mar se salió unos 120 metros, inundando los alrededores.
El agua anegó unos 80 metros del tramo (en sentido norte-sur) de la Costa Verde. A las 9.00 horas, otro fuerte oleaje alertó a la Unidad de Salvataje de la Policía y a las autoridades del municipio.
"Pasábamos por acá y, al ver la pista inundada, creímos que era por una tubería rota. Nos dimos cuenta de que el mar se había salido y pedimos una máquina motobomba", señaló un trabajador de Sedapal.
Dicha máquina succionó más de 50 mil litros de agua, pero debido a la gran cantidad de agua, y a los trabajos que realizaba Sedapal, el citado tramo quedó semiobstruido hasta las 12.00 horas.
Pese a la presencia policial, cientos de vehículos quedaron "enjaulados" en un atolladero que se extendió incluso hasta Miraflores y San Isidro.
La alcaldesa de Barranco, Jessica Vargas, informó que las playas y la Costa Verde no se cerrarán por el momento. "Vamos a evaluar estas anomalías. Lo que sí estamos haciendo es alertar de esta situación a los bañistas y surfistas", indicó.
El distrito más afectado por los oleajes anómalos fue Lurín. El mar llegó a algunas casas y negocios ubicados a 100 metros de la orilla.
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Mar se sale en Lima
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