Todo parece perfecto. El momento es propicio para dar rienda suelta a la pasión. Las primeras caricias empiezan a hacer efecto en tu cuerpo. Besos van y besos vienen. La estimulación es la adecuada y el primer encuentro resultó ser muy bueno. Te preparas para un "segundo round", pero algo detiene la faena. Algo hace, algo dice y las emociones caen en picada.
Hay muchas cosas que pueden "cortarle" la inspiración a cualquiera; y no solo me refiero a los hombres. A nosotras también se nos quitan las ganas cuando ellos, por ejemplo, se quedan dormidos después del primero o terminan el encuentro y se dan la vuelta y no hay un abrazo o alguna palabra bonita.
Acá, una pequeña lista de situaciones que matan la pasión:
El teléfono. Parece que no conocen el modo: silencio. Todo marcha bien. Después de tanto esfuerzo, por fin estás a punto de llegar y el ringtone de su celular empieza a sonar. Se miran y esperas a que esa musiquita se corte, pero en realidad lo único que se corta son tus ganas porque tu pareja sale corriendo a contestar la llamada.
Confesiones inoportunas. No hay duda que él es el amor de tu vida, que en más de una ocasión has soñado con la boda y la casita frente al parque, pero pedirle que te gustaría tener un hijo con él justo cuando el hombre está en plena faena puede hacer que su emoción se baje. No te dejes llevar por la efusión del momento, mejor aguanta un poco y deja esa sincera confesión para otro escenario.
El incómodo silencio. No se trata de que grites como loca, pero sí de que expreses lo bien que la estás pasando. Ahora, si realmente no es así, también lo debes decir. Quedarte callada puede resultar incómodo y bastante desalentador para él. Ahora, ustedes señores también tienes que hablar y demostrar que están disfrutando, porque eso estimula, y bastante.
Controlar el tiempo. Es cierto que en ocasiones no siempre hay tiempo suficiente para disfrutar de los placeres sexuales, pero tampoco es correcto que después del primer round ya quieras levantarte de la cama y vestirte o que empieces a quitarte o quitarle la ropa apenas cierran la puerta del cuarto. Por más apurados que estén, el sexo tiene sus previos y debe disfrutarse con paciencia.
Preguntas incómodas. Después del encuentro sexual, a modo de descanso, conversar viene bien. Pero hacer preguntas como: ¿tu ex lo hacía mejor que yo?, ¿eso fue todo?, ¿cómo estuve?, o el famoso ¿en qué piensas?, están fuera de lugar y sin duda matarán la pasión. El interrogatorio déjalo para otro momento.
La televisión. Que por mutuo acuerdo ambos quieran distraerse un poco mirando la tele está bien. Pero que después de haberlo hecho prendas el televisor, es una falta de respeto; más aún si lo haces sin consultarlo. Por más que te mueras por ver el último capítulo de tu novela o esté pasando un partido de la Copa Confederaciones, por favor, aguántate las ganas y no corras tras el control remoto.
Estas son solo algunas cosas que incomodan y le bajan la emoción a cualquiera; pero hay otras que rozan la falta de respeto, como salir corriendo al baño luego de hacerle sexo oral o, por más que te guste la limpieza, pedirle que se bañe antes de que hagan el amor.
Acá la cuestión no está en las cosas que dices o haces, sino en cómo las dices y cuál es tu comportamiento. Un poco de consideración y bastante tino al hablar viene bien en la intimidad, salvo que se trate de un encuentro casual, pero incluso en esa situación nunca hay que olvidar la educación.

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