La actividad comercial de la ciudad de Juliaca se ha desarrollado, sobre todo, en las calles y mercados del centro de esta localidad. Como informáramos en nuestra edición de ayer, la Ciudad de los Vientos dispone de seis mercados y algunas plataformas comerciales, lo que es insuficiente para acoger al gran número de vendedores que salen día a día a ganarse la vida.
No obstante, Correo pudo comprobar que la solución al problema del congestionamiento comercial de Juliaca podría iniciarse con habilitar otros centros de abasto que incluso tienen infraestructura, pero que han sido, literalmente, abandonados a su suerte.
Estos sitios, a pesar de tener mucho potencial, se encuentran en la zona periférica lo que les quita ventaja frente a los mercados del cercado, puesto que no cuentan con los servicios básicos para su funcionamiento, el acceso es difícil y tampoco hay intención de promocionarlos.
Por el sector de la salida a Cusco, en la urbanización Pojracasi se ubica un terreno frente al cerro que lleva el mismo nombre. Según los vecinos, este descampado debería convertirse en un centro comercial para abastecer a toda la zona noreste de la Ciudad Calcetera, el beneficio sería una evidente descentralización del comercio.
Empero, el sitio está judicializado y los propios moradores no saben el avance de su saneamiento físico-legal.
En el mismo sector, por la urbanización Ciudad Nueva, a espaldas del colegio Nuevo Perú, hay varias hectáreas para el futuro mercado Santa Anita. En el futuro será una gran opción, pero los accesos no son adecuados, peor aún en tiempo de lluvias, cuando las calles están llenas de fango y charcos.
Por otro lado, en Pueblo Joven se ubica la plataforma de la Asociación de Comerciantes Mixtos Mayoristas y Minoristas La Revolución, en este lugar unos 400 comerciantes de diversos productos hacen esfuerzos denodados para atraer clientela, son ocho pabellones, los cuales han sido construidos por los propios vendedores. “No hubo apoyo municipal”, nos dicen las comerciantes. No deja de ser alternativa, puesto que el potencial de esta plataforma es para acoger a muchos comerciantes más, si se tiene en cuenta que podría convertirse en el principal centro de abastos del proyectado distrito de San Miguel.
Se conoce que la gestión del alcalde Oswaldo Marín se ha comprometido a construir un mercado en este terreno, no obstante, al menos hasta ahora no ha pasado de ser promesa electoral.
Un caso especial es el mercado de la urbanización Cincuentenario Cancollani, ubicado en las cercanías del aeropuerto, puesto que a pesar de haberse edificado toda una infraestructura está echada al abandono.
El centro de abastos luce fantasmal, ha sido construida hace 30 años aproximadamente, pero el negocio falló en cada intento.
En los años noventa, el mercado intentó funcionar, pero una inadecuada promoción y falta de comodidades para los vendedores provocó su abandono paulatino. Luego ha sido usado para acoger a un jardín y similares. La cosa empeoró por falta de transporte.
En realidad, la administración de estos sitios comerciales es una incertidumbre, el alcalde provincial ha prometido durante su campaña solucionar los problemas del sector comercio, aunque parece obviar complementamente lo que sucede en zonas alejadas del palacio municipal.

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