Municipales vs. ambulantes
Municipales vs. ambulantes

En la Plaza de Armas de Cusco, la antigua ciudad inca, desde que caen los primeros rayos de sol hasta que llega la noche y lo cubre todo con su manto oscuro, aparece un enfrentamiento de nunca acabar, unos van uniformados buscando mantener el orden mientras otros sólo buscan ganarse la vida.
En este lugar el comercio ambulatorio está presente al igual que el ingenio y creatividad para burlar a los municipales ?o efectivos de seguridad ciudadana, como también se les conoce?, ya sean las vendedoras de comida para aves, los que venden cuadros de arte, los lustrabotas, los vendedores de joyas, las señoras que venden bebidas refrescantes clandestinamente o las que ofrecen otros insumos que sirven para matar el hambre, siempre y cuando los municipales no los vean porque si no son despojados de sus mercancías.

Sólo uno habló. Quizá por temor o por simple timidez nadie quiso hablar al respecto, a excepción del señor Adrián Carrasco Guzmán, uno de los fotógrafos más antiguos de toda la región, quien durante casi 5 décadas se gana la vida "congelando" momentos con su cámara."Yo empecé a trabajar aquí en la Plaza de Armas con una cámara de tres patas a los 17 años, casi más de 50 años que soy fotógrafo. Yo soy testigo de cómo ha ido cambiando esta plaza, antes en los cerros no se veían casas como ahora y en la plaza las casas no eran como hoy, lugares de venta; ya en unos meses me retiro, la gente prefiere a los fotógrafos nuevos", manifestó. Sin embargo, él refiere que no sufre hostigamientos por los agentes del orden, pues cuenta con permiso.

La falta de empleo. Por la falta de empleo en nuestro país muchos recurren al comercio ambulatorio, prohibido en el casco monumental y en otras partes de la provincia por dar un mal aspecto, debido a que generan desorden y caos en las principales calles o avenidas de la antigua capital inca, ya que por la afluencia de turistas con el paso del tiempo se convirtió en una ciudad económicamente activa, donde hay comercios.

Los municipales. Muchas veces son vistos como los malos de la película, pero gracias a estos hombres y mujeres se puede tener algo de orden y tranquilidad en el centro de la ciudad, aunque muchos se quejan de maltratos, ellos sólo cumplen órdenes.

El problema. Mientras los puestos de trabajo no se incrementen en el mercado laboral, el problema del comercio ambulatorio seguirá latente junto al ingenio y creatividad para burlar "municipales", ya que la gente busca una forma de ganarse la vida de una forma digna, sin recurrir a actos delictivos.