Las pistas clandestinas escondidas en la vegetación del Valle de los Ríos Apurímac, Ene Mantaro (Vraem) evidencian el retorno de los 'narcovuelos', un nuevo reto para las políticas antidrogas del Estado Peruano.
El descubrimiento, que se hizo noticia en los últimos meses, parece reflejarse en los años de apogeo del narcotráfico en el Perú, entre 1980 y 1995. Cuando todos los días, a cada hora naves aterrizaban y despegaban en pistas clandestinas en Uchiza en la región San Martín.
Así está el Vraem por estos días. Convertido en un lugar que en los últimos años parece ser la tierra prometida para los narcotraficantes quienes han instalado laboratorios de la droga financiados por mafias mexicanas, colombianas y bolivianas, y que ya no utilizan los métodos tradicionales para el traslado. Ahora optaron por el uso de avionetas que utilizan Campos de Aterrizaje no Controlado (CANC). Es decir, pistas clandestinas.
NARCOVUELOS. Según fuentes de la Policía Antidrogas actualmente están operativas 60 pistas clandestinas en los distritos de San Miguel, Llochegua, Santa Rosa, Pichari y Pangoa desde donde salen dos vuelos diarios – en la mañana y en la tarde-. Cada aterrizaje y despegue, dura entre cinco y ocho minutos.
Trascendió que estos vuelos son dirigidos por carteles bolivianos que orientan las salida de droga hasta Puno y luego a los países de Bolivia y Brasil. Según los canales de inteligencia una mujer de nacionalidad boliviana vendría monitoreando que todo marche en orden en el Vraem. Además existirían otros helipuertos clandestinos, en provincias como Vilcashuamán y Cangallo que en antaño tuvieron febril actividad. Según moradores de la zona en un año llegan entre dos y tres vuelos de forma inesperada.
En el 2013 las Fuerzas Combinadas detectaron 21 campos de aterrizaje clandestinos que durante el operativo "Invierno verde" fueron destruidos. A inicios de este año, en enero, las fuerzas combinadas del Ejército y la Policía lograron inhabilitar 14 narcopistas. Éstas habían sido construidas cercanos a los poblados de San Miguel, Paquichari, Cerro Verde, Puerto Ene, Valle Quempiri, Pampa Alegre y Satarontshiato (Región Junín).
Un reciente reporte precisa en un apartado –a manera de radiografía policial- que de las 30 pistas para el narcotráfico, 21 están ubicadas en San Miguel (2), Puerto Ene (1) Cero Verde (7), Shiriotari (1), Remolino (1), Boca Mantaro (1), Pueblo Nuevo (4), Mimirini (3) Santa Rosa (1). Aimismo afirma que muchas de estas pistas destruidas volvieron a operar tras ser rehabilitadas con madera o reconstruidas en la parte lateral de las pistas dinamitadas por la Policía y el Ejército. Otras 39 pistas estarían ubicadas en Pichari, Kimbiri y La Convención habilitadas en playas e islotes.

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