El 25 diciembre de cada año, el poblado se viste de solemnidad para alabarla con singular originalidad y notable en su variedad en el sur de nuestra patria el Perú. La mañana inicia con una deliciosa çhocolatada en las calles de la ciudad compartida por las tiendas comerciales, y establecimientos.En la vigilia de navidad, el niño Jesús, niño Salvador o más conocido como el niño Manuelito, es centro de atracción y una serie de acciones de adoración. Los alferados de la fiesta de Navidad en el presente año Josefa Velásquez Aguilar e hijos se constituyen desde la localidad de Juli hasta el santuario de la comunidad campesina de Huaylluni que está alrededor de a unos ocho kilómetros, sobre las orillas de Lago Titicaca, en la vía Juli-Desaguadero.En la capilla realiza una rito protocolar. El diminuto niño es bajado de los brazos de la Virgen Santa de Huaylluni, donde durante todo el año se meció. Los alferados devotos y asistentes, en un marco de gran devoción fe y adoración colocan al niño en una hermosa urna y una vez concluido los preparativos se inicia con el perenigraje con dirección al pueblo.En el presente año acompañado de más de 30 niños, después de mucho tiempo la peregrinación viene por la carretera antigua y desde Cruzpata, las notas armoniosas de las zampoñas que en el presenet año organizó Juan Jose Chata con la Asociación de Zampoñistas, así, como el tumultuoso grupo de niños que cantan y tocan villancicos, es el anuncio de que el niño Manuelito se dirige a Juli para presidir la fiesta de la Navidad.En Arcopata, lugar de siesta, el niño Dios es objeto de disímiles ejemplos de considerado adoración, mientras la población infantil va engrosando el grupo de músicos que provistos de pitos confecciones de hojalatas y sonajas de chapitas o tapas de botellas de gaseosa conocido como “chhullu chhullus” ejecutan fervorosamente hermosos villancico de auténticos origen y aires juleños, compartiendo con la comparsa de sicuris, que también acompañan.El recorrido desde Huaylluni a Arcopata y de éste lugar hasta la catedral San Pedro, paulatinamente se convierte en una importante procesión de fe devoción donde participa la población.La misa de medio noche o del gallo se celebra con asistencia plena de la vecindad. Es similar a las que se realiza en todos los pueblos y lugares del mundo católico.E l día central de navidad el repique de las campanas llaman al pueblo a la celebración de la solemne misa. Concluido el oficio religioso, el niño Dios es sacado en multitudinaria procesión en manos del alferado y protegido en palio, la esposa del preste lleva el guión o símbolo de alferado. La celebración se desarrolla a los compases de la música pentafónica de las zampoñas y el alborozados canturrear de los niños que acompañados de sus pitos y sonajas entonan villancicos cuyas letras dice: Niño ManuelitoCada año nacesEn el ChijipampaHuistiki huistiki
Niño ManuelitoCaga buñuelitoLimpia tu potitoCon tu pañuelito.Concluida la procesión, en el atrio de la catedral otro devoto recibe el cargo de alferado para el próximo año.Posteriormente el 1º de enero se vuelve a repetir las celebraciones, pero esta vez acompañado por la imagen de la inmaculada Virgen de la Concepción, patrona del pueblo.Los anfitriones de esta celebración son los alferados de año nuevo. En horas de la tarde, tanto los alferados de navidad y año nuevo, previa disputa llevan de remoto a Manuelito al santuario de Huaylluni para que vuelva a mecerse en brazos de la Santa Virgen de la comunidad campesina, hasta el año venidero.Se dice que el niño Jesús y su Santa Madre llegaron a estos lares acompañados de la Inmaculada Virgen de la Concepción, desde tierras lejanas en tiempos de Maricastaña y que ambas madres celestiales son hermanas.Igualmente la tradición y la creencia popular nos refiere que si por coincidencia, en circunstancias que el niño arriba a la ciudad y llueve, se dice que el niño Manuelito está orinando y es presagio de buen año venidero y que habrá buenas cosechas.Es también la temporada en que las familias preparan los riquísimos picarones o buñuelos y en los árboles de navidad se colocan gran variedad de panecillos, ofrendas diminutas, por lo que en la canción evoca la costumbre cantando: caga buñuelitos.

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