Si quiere un buen ceviche váyase a "La concha de su mar". Si busca un hostal para pasar una noche entretenida busque el "Monterrico" y si quiere un plato de otro mundo en "El dulce saladito". Esos son los locales de Huancayo. Con nombres que dicen una cosa y dicen otra. En una vuelta por la ciudad encontramos varios de estos negocios.
DOBLE SENTIDO. Cuando preguntamos qué es lo que opinan a los transeúntes sobre esos nombres, sonríen. "Es gracioso, está bien para que vendan", dice Alberto Casas.
La marisquería "La concha de su mar" está en el óvalo de El Tambo y refiere a una buena mentada de madre. Picante. Como los platos que vende.
También está el "Pescado Capital", en el jirón Deustua. Si quiere pecar puede ir allí a probar los ricos combos de gula, envidia, soberbia o avaricia. Así llaman a sus platos. "Es para que la gente se interese", dice el encargado Paúl Lermo.
Junto con estos están los restaurantes "El dulse saladito", "Punto y Coma", "El Pulpo Cojo".
O también las nuevas iglesias que se crean. Con servicios médicos en sus templos y al parecer los ángeles son sus doctores. "Iglesia Clínica Celestial", es el nombre.
Pero si de doble sentido se trata el que puede llevarse el trofeo es el hospedaje. "Monterrico". Pues en la jerga peruana "montar" también refiere también al acto sexual. De allí que sea un nombre atrayente para el descanso y la diversión.
IRRECORDABLES. Pero así como hay nombres curiosos y sugestivos también hay otros que serían imposible recordar. Esos que los jóvenes llaman "huachafos". Uno de ellos es restaurante "Laly Kussiy Wassi". O aquellos nombres santos, apellidos, nombres de sus hijos y hasta de animales.
EN EL MUNDO. Pero el nombre del negocio no es solo una broma. Es una forma de vender.
Y eso lo saben algunos establecimientos mexicanos de nombres "La Chingada", "Salsipuedes", "Las tetillas".

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