La Apostilla de La Haya es ya una realidad en el Perú. La norma que aprueba el uso de este instrumento legal, y que suprime la exigencia de la legalización diplomática o consular para los documentos públicos que presentan los ciudadanos peruanos cuando viajan al extranjero, fue promulgada ayer por el presidente Alan García.
La ley, que fue aprobada previamente por el Congreso, busca simplificar los trámites que se realizan en el exterior. De este modo, la única formalidad a exigirse para certificar la autenticidad de una firma en un documento será la fijación de la Apostilla de La Haya, un sello especial que se estampa sobre un documento para certificar la autenticidad de una firma.
Los documentos emitidos en un país que forma parte de este convenio internacional, y que hayan sido certificados por una Apostilla, deberán ser reconocidos en cualquier otro país sin necesidad de otro tipo de autenticación, lo que ahorra tiempo y dinero a los usuarios.
Cada Estado contratante, en este caso el Perú, designará al funcionario y le atribuirá la competencia para expedir la Apostilla. El Estado contratante notificará esta designación al Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos al momento de depositar su instrumento o adhesión.

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