En los años setenta todavía sonaba aquella frase de "Perú, tierra de arqueros". El gran "Pocho" Rospigliosi se encargaba, a través de su programa radial Ovación y de su revista del mismo nombre, de recordar que nuestro país siempre tuvo porteros de talla internacional.
Así conocimos que Alianza Lima le dio al Perú un buen arquero como Juan Valdiviezo, quien integró el famoso "Rodillo Negro" y se ganó el sobrenombre de Mago en una gira por Chile. A nivel de selección, jugó el Mundial de Uruguay 1930 y las Olimpiadas del 36. Fue un gran atajador.
Luego aparecerían los internacionales José Soriano y Juan Honores. Al primero lo llamaron el "Caballero del Deporte" y triunfó nada menos que en la famosa Máquina de River Plate de Argentina de los años 40'. Fue reconocido como el precursor del "achique" y el primero en atajar fuera del arco.
El Chueco Honores también fue importante. Campeonó con la selección en la Copa América de 1939 y emigró a Argentina para jugar en el Newell's Old Boys y el Platense, donde triunfó como los grandes.
Uno de los últimos buenos arqueros que tuvimos fue Rafael Asca, que atajó en los años cincuenta y fue indiscutible en la selección. Pero también se puede mencionar en menor escala a Walter "Supermán" Ormeño, que actuó en Boca Juniors y en el fútbol mexicano.
En los años sesenta brilló Rodolfo Bazán, quien logró en 1962 y 1963 el bicampeonato con Alianza Lima. Para muchos fue un arquerazo, pero nunca salió al exterior.
Luego, aparecerían porteros muy regularones como Felandro, Cárpena, Dimas Zegarra, Román Villanueva, Correa, entre otros.
Hasta que en los años setenta aquella frase: "Perú, tierra de arqueros" tuvo un final infeliz. Rubiños no estuvo bien en México 70.
Para las eliminatorias de 1973, el técnico de la selección Roberto Scarone al ver que nuestros arqueros no daban la talla internacional, quiso nacionalizar al argentino Horacio Humberto Ballesteros (subcampeón con la "U" en la Copa Libertadores de 1972), pero el nacionalismo del presidente Juan Velasco Alvarado lo impidió.
No clasificamos al Mundial de Alemania 1974 porque el arquero Chicho Uribe fue un desastre en la definición con Chile.
En la Copa América de 1975 cuando se campeonó, se apostó por el sobrio y veterano Otorino Sartor y no desentonó, porque hizo una buena campaña.
Luego con el presidente Morales Bermúdez se nacionalizó al argentino Ramón Quiroga y llegamos a los mundiales de Argentina 78' y España 82'.
Terminado el ciclo del Loco, pasaron por nuestro arco el irregular Eusebio Acasuzo, el mismo que "hizo agua" ante Chile (le metieron los tres primeros goles en catorce minutos) en el repechaje de las eliminatorias de 1985.
Más adelante se tuvo que nacionalizar a Julio César Balerio y Oscar Ibáñez. Pero antes pasaron por el arco nacional sin mucha suerte Gonzales Ganoza, el Gato Purizaga, Chávez Rivas, Miguel Miranda, entre otros.
Hoy seguimos sin poder decir que "Perú es tierra de arqueros", pero tampoco necesitamos nacionalizar a nadie. Leao Butrón, Salomón Libman, Erick Delgado, Raúl Fernández no son porteros brillantes, pero sí buenos y nos dan la seguridad que el arco de la selección peruana estará más o menos bien resguardada en la Copa América y las eliminatorias.
Si es así, entonces a estar más tranquilos, porque bien reza el dicho: "los grandes equipos se arman de atrás hacia adelante".
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¿Perú, tierra de arqueros?
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