Al pasar por las esquinas de las calles Marañón, Mantaro, Calixto, Amazonas y Huamanmarca del cercado de Huancayo, ¿quién no han visto a mujeres con pantalones apretados, blusas escotadas con torso desnudo o varones travestis que esperan a que alguien se les acerque?. Ellos y ellas venden besos y algo más a cambio de dinero.
Las meretrices y transexuales se agazapan recostadas a las paredes, otras modelan para ofrecer su servicios, haciéndoles ojitos, exhibiendo incluso partes intimas con el propósito de motivar a sus clientes, que buscan darse una "canita al aire" y los convencen profiriendo con frases como: ¡papi vamos a darnos un viajecito!, ¡hola varón que guapo estás!...
La presencia de las "lolitas", genera peleas entre algunos clientes ebrios y drogados, que van por el servicio exponiendo al peligro a las personas que transitan por la zona; otras se dedican al robo, ellas llevan a sus clientes a cuartitos de madera de los llamados hostales, donde el cliente deja su vestimenta en un velador y allí otros sujetos les roban con la modalidad del 'gateo' en el preciso momento que llega al clímax el cliente.
A diario, los parroquianos, denuncian robos de dinero, luego de terminar los servicios sexuales con las lolitas, asimismo, los travestis que se coluden con las meretrices se dedican a "cogotear" a incautos parroquianos arrebatándoles sus pertenencias.

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