Más de 200 personas del asentamiento humano "Pueblo Nuevo" viven sin sistema de alcantarillado cerca de 90 años. A pesar de ser uno de los primeros pueblos de Tumbes carecen de asfalto y buena infraestructura tanto en las viviendas como en los centros educativos existentes.
Gracias al propio esfuerzo hoy cuentan con agua y energía eléctrica, así lo manifestaron los moradores de este lugar.
INVISIBLE. El asentamiento humano "Pueblo Nuevo" se encuentra a la vista de todos, sin embargo, parece haberse convertido en un pueblo invisible y silencioso. Pues la bulla y la escandalera solo llegaría cuando los tantos políticos desean obtener votos, ya sea para llegar al sillón regional o provincial.
"Parece que todo los aspirantes tienen memoría cuando están luchando por conseguir el poder", manifestó Ana Ponte Peña, presidenta de la Junta vecinal de "Pueblo Nuevo".
"He vivido más de 70 años en este pueblo y no he visto mayores cambios, no es justo que siendo uno de los pueblos más antiguos de Tumbes no contemos con veredas ni pistas", agregó.
El problema no es solo la falta de pavimentación de sus pobres calles, sino la forma de su vida y la constante lucha contra las posibles epidemias que puedan coger por falta de desagüe o sistema de alcantarillado. Además la proliferación de moscas y zancudos no han sido remediados con fumigaciones que deberían ser cumplidas por la Dirección regional de salud (Diresa).
UN MILAGRO. Uno de los primeros problemas que dio a conocer Dora Cortez Alemán, bocal de la junta vecinal, fue el estado de los centros educativos.
"El colegio República de Japón no cuenta con las mejores condiciones, porque se encuentra lleno de tierra", contó preocupada, debido a que al educación sería para la vocal uno de los factores más importantes de los niños.
"Nos hemos visto olvidados por las autoridades" llegó a decir.
Por su parte, Aponte Peña contó que el problema de la falta de alcantarillado ha generado muchos malestares: olores nauseabundos, presencia de moscas, riesgos por alguna epidemia en los niños y ancianos, falta de espacio para hacer otros silos.
"En momentos de almorzar es insoportable por la putrefacción del olor", señaló indignada Aponte Peña.
Asimismo agregó que muchas veces le da vergüenza vivir en este asentamiento humano porque no cuenta con los servicios básicos.
"Imagínate recibir una visita o a tus familiares de otros lugares", explicó.
"Los niños que vienen de visita o los nuestros no quieren entrar ya los silos", añadió.
No podemos seguir viviendo como topos y buscando donde hacer el hoyo para el próximo "baño", agregó.
TIEMPO Y NADA. Por su parte Veder Noriega Aponte acotó que el pueblo tiene más de 80 años de creación y las mejoras han sido nulas. Además contó que fue esfuerzo de ellos lo que tienen hoy en Pueblo Nuevo: Agua potable y energía eléctrica. Todo inició con gestiones, pero como de costumbre no fueron escuchados, por lo que decidieron comprar sus propios postes de luz, cables y otros para hacer realidad lo que pedían tanto al gobierno regional como a la comuna de Tumbes.
Resaltó que fue un logro grande, pero no que no alcanza para vivir en comodidad y en condiciones saludables para los moradores de Pueblo Nuevo.

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