Puno, tierra de diabladas
Puno, tierra de diabladas

Desde el conflicto que desató Bolivia por la supuesta propiedad intelectual de esta emblemática danza, que los puneños hemos demostrado ante el mundo que nace en esta privilegiada tierra puneña, es sorprendente verla cada vez más espléndida, colorida, variada y elegante por esfuerzo de sus directivos.
Pese a que el presente año haya sido desplazada del primer lugar por la morenada, la diablada puneña sigue siendo la más atrayente y la más esperada por los espectadores que nos visitaron de todas partes del mundo. Su espera no fue en vano porque todas sus expectativas se vieron colmadas.
No queremos hablar de una sola diablada sino del conjunto de grupos que participaron en la festividad de la Virgen de la Candelaria que termina, nos mostraron que sigue en evolución constante. El estilo impregnado por cada
una de las diabladas ha dejado sorprendido a propios y extraños por la calidad de trajes, innovación de máscaras y su crecimiento incontenible en número de participantes.
Hablar de las diabladas puneñas cada año es una nueva historia por el interés, esfuerzo, entrega y devoción de sus presidentes y directivos, por encima de la indiferencia de los directivos de la FRFCP, que han mostrado apatía y desinterés por promoverla o defenderla ante la arremetida boliviana.
Es necesario destacar y felicitar a ese conjunto de animadores anónimos que
tras los grupos directivos no escatiman esfuerzo alguno, con el único afán de que su conjunto sea el más admirado, el más aplaudido, esfuerzo que se corona en premio que la abrazamos todos los puneños "el orgullo de ser tierra inconfundible y única de la diablada altiplanica" en honor a la
Mamita Candelaria.
Otra perla que la adorna es que muchas personas, que por razones de trabajo u otra circunstancia se hacen parte de las diabladas de los diferentes barrios en los últimos años, con mucha singularidad, se han hecho parte de ella, así tenemos a los efectivos del Ejército y la Policía Nacional, que en un acto de confraternidad con la sociedad civil, desde las más altas jerarquías hasta el efectivo de menor graduación, visten de diablos para bailar en las calles como cualquier ciudadano común y corriente, sumándose así en una sola voluntad y devoción de todo un pueblo que le rinde pleitesía a su patrona.
Por ello y por mucho más, en Puno, desde tiempos coloniales, el diablo baila por sus calles regalando alegría, gracia, fe y devoción, confundiendo a todos
los que viven en Puno en un solo grupo humano sin distinción de clase social, raza, sexo, edad o condición económica. Cual un milagro que cada año se produce por voluntad de la Virgen de la Candelaria.