La tranquilidad de su sueño de convirtió en infierno. Un bebé de 3 años falleció al incendiarse su humilde casa en el asentamiento humano Dos de Enero, en San Juan de Lurigancho.
Según los peritos, el cuerpo del inocente niño, de iniciales L. F. C. L., se quemó en su totalidad. Cuando sus padres intentaron verlo con su sonrisa habitual, sólo encontraron la negrura de la desgracia.
De acuerdo a las primeras investigaciones, Luis Linares y Karen Aguilar, progenitores de la víctima, lo dejaron durmiendo en la pequeña habitación, de madera y calamina, donde hace un mes se habían instalado.
En dicho espacio, que también lo utilizaban como taller de costura, un vela encendida habría ocasionado el siniestro.
La joven pareja abandonó Trujillo, su tierra natal, para vivir en la capital. Además de trabajar, buscaban que su hijo no creciera en el peligroso ambiente de El Porvenir.

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