Sentencian a profesores
 por discriminar a joven
Sentencian a profesores por discriminar a joven

Desde pequeña supo sobrellevar su discapacidad motora y de lenguaje, que muchas veces le significaron actos terribles de discriminación, pero pocas veces la hicieron desfallecer. Hoy Vilma Palma Calle, graduada en Industrias Alimentarias, está más segura de que nada la detendrá. El Sétimo Juzgado Penal de Lima Norte sentenció ayer a tres años de pena privativa de la libertad a cuatro profesores de un instituto que la discriminaron y no permitieron que se desempeñara como asistente de prácticas de laboratorio.
Se trata de la primera sentencia condenatoria a nivel nacional por el delito contra la humanidad en su modalidad de discriminación.
Este caso, que marca un precedente, se hizo público el 26 de setiembre del 2006. La joven, tras terminar sus estudios en el Instituto Superior Tecnológico Manuel Arévalo Cáceres, en Los Olivos, fue nombrada asistente de prácticas de laboratorio.
Esto motivó la indignante reacción de los profesores Albino Gilberto Ávila Nájera, Abilio Pedro Fuertes Sedano, Guadalupe Gladis Asúa y Sara Milagros Luciano De La Cruz, quienes laboraban en el citado centro de estudios.
Un día después de que se contratara a Vilma Palma, los docentes dirigieron una carta al director del instituto en la que señalaban su desacuerdo con dicho nombramiento. En el documento argumentaron la discapacidad de la joven y, es más, refirieron que mientras no se colocara en el puesto a una persona adecuada, suspenderían las prácticas.

LA SENTENCIA. Vilma Palma recurrió a la Comisión de Derechos Humanos (Comisedh) y el evidente acto de discriminación fue denunciado ante la Sétima Fiscalía Provincial Penal de Lima Norte.
Tras un largo proceso, la justicia llegó. A las 11.00 horas de ayer se leyó la condena: tres años de pena privativa de libertad contra los cuatro profesores, quienes además fueron suspendidos en sus labores por un año.
La sentencia también señala que deberán pagar S/.10 mil como reparación civil, que deberán abonar de manera solidaria con el tercero civilmente responsable, el Ministerio de Educación.
Vilma Palma expresó su satisfacción con esta condena. "Mi interés no es el dinero, lo que quiero es que quede un antecedente para que las personas que sufran alguna discapacidad no pasen por lo que yo pasé. Lo que viví fue una pesadilla. Nosotros somos capaces de muchas cosas y merecemos una oportunidad", expresó.