Pueblo de piedra, tierra de encanto, es el nombre que le pusieron al distrito de Sibayo, Caylloma. Y es que cada casa, de la primera a la última, está edificada en piedra, barro, ichu o paja. El pueblo alberga a 2 mil 500 personas. Una Ordenanza Municipal prohibió la construcción de viviendas con material noble y hoy es una ciudadela de piedra, donde los turistas arriban para experimentar el turismo vivencial.

Según explica el promotor de turismo del distrito, Edgar Cutipa, se le denomina "Tierra del encanto" por la amabilidad de sus habitantes. Este trato especial de familia, sumado a sus 30 atractivos turísticos, su gastronomía, costumbres, artesanía, agricultura, flora y fauna ha logrado que a la fecha reciban mil 700 turistas al año, muy por encima de los 300 que arribaban en el 2005.

Para el administrador de la municipalidad de Sibayo, Aparicio Cutipa Picha, en los primeros años los turistas eran extranjeros que iban por ahí "de paso". Hoy se convierten en pobladores miembros de alguna familia.

PROGRAMA. Precisamente por este potencial turístico, la ministra de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR), Magaly Silva, ayer durante la inauguración de la remodelación de la Plaza y vías, en l marco del lanzamiento del programa "De mi Tierra, un Producto", que busca promover la identidad cultural de la localidad, anunció que Sibayo ya es parte del programa "Y tú qué planes", lo que posibilitará que el Mincetur promocione los atractivos turísticos de Sibayo a nivel nacional y mundial.

VIVENCIA. El turista que arriba al poblado, no solo recorre los atractivos como el Mirador de Santa María, la iglesia de San Juan Bautista, la ciudadela antigua de Paraqra, puente colgante en el río Colca, aguas termales, entre otras, sino también experimenta las actividades cotidianas de los pobladores.

Gumercinda Supo Cutipa, nos cuenta que los nuevos miembros de la familia ayudan en la cosecha de papa y haba, también acuden a recolectar madera para la leña, ayudan en la cocina, en el tejido, pastoreo de los camélidos y otras faenas habituales.

TESTIMONIO. "Ellos son mi familia, los 3 o 4 días son suficientes para encariñarnos porque desayunamos, almorzamos y cenamos juntos", agrega Gumercinda.

Así como ella , son 12 las familias que se dedican a este servicio. Cada una tiene entre 2 y 4 habitaciones para hospedar a los nuevos miembros de la familia. Este trabajo, no solo les permitió generar ingresos económicos, sino también a valorar sus costumbres y preservar sus tradiciones.