La alcaldía de Lima debe asumir la responsabilidad de resolver el pandemónium del tráfico, que lleva años sin solucionarse. El tema ha sido tratado repetidas veces, pero no se ha logrado una solución. Necesitamos más policías y multas mayores.



El año pasado se estableció una sanción al peatón pensando que con ello se ordenaría la circulación; empero, el caos no se ha superado. Su principal causa es la falta de respeto al peatón y a las reglas de tránsito. El tráfico de la capital, uno de los peores de una ciudad importante, es resultado también del crecimiento de nuestra población automotriz y la insuficiente mejoría de vías de tránsito acorde al número actual de automotores.



El útil Zanjón de Bedoya sigue prestando servicio varias décadas, pero no tenemos otros zanjones largos similares. Los conductores y peatones deben recibir educación vial para superar pésimos hábitos; ésta debería iniciarse en la educación secundaria y ser permanente.



La PNP ha registrado más de 50 mil accidentes anuales fatales y no fatales en Lima-Callao. Estadísticas del MTC revelan que el Perú tiene mayor número de accidentes fatales que otros países. La histriónica medida de multar a peatones debería reemplazarse por conferencias del MTC sobre educación vial para peatones y conductores.



Los infractores asistirían obligatoriamente a estas conferencias y no pagarían multas bajas. La Policía y el municipio podrían incrementar el entrenamiento de los agentes de circulación para control real y honesto del tráfico. Algunos peatones no obedecen las reglas, pero ello es un mal menor frente a máquinas veloces que no respetan ni siquiera las zonas peatonales restringidas.



En los países civilizados siempre se para frente a zonas peatonales. Si hay caminantes atravesando una zona peatonal, los conductores esperan a que pasen. Las infracciones son numerosas: no parar frente a una luz roja, manejar en carreteras de alta velocidad con pocos metros de separación del vehículo de adelante, cruzar a otros carros colocándose a la izquierda para voltear a la derecha, etc.



PPK, candidato a la Presidencia, relató en su columna su aventura en la Carretera Central viajando a Huancayo, al enfrentarse a un embotellamiento. Reveló que "la causa del atolladero fue la endémica indisciplina de los conductores de autos, quienes exasperados tratan de pasar en cualquier sitio sin visibilidad, para toparse con un camión que no puede retroceder, y como nadie cede, se produce un atolladero extenso". Añadió Kuczynski que "esto también sucede en Lima en los cruces de calles y avenidas, cuando los conductores quieren cruzar sabiendo que no van a llegar al otro lado y van a bloquear las dos vías".