Debe ser la fiesta más grande del valle del Mantaro y la Sierra Central, y con ella se renueva la identidad wanka cada año. Es la gran fiesta del Tinyakuy o santiago wanka, que se celebra con la esperanza de que el ganado goce de buena salud, y tiene una duración que va desde la última semana de julio para todo el mes de agosto en el valle del Mantaro.
El 24 de julio, víspera del inicio de santiago, se arma una gran fiesta en el parque Huamanmarca, luego de una comparsa que organiza la municipalidad de Huancayo. El santiago también es conocido como Tinyakuy en Junín, Tink´a en Cuzco y Arequipa; Anqosay en las regiones chanka: Ayacucho, Huancavelica, Apurímac. Era el Hatun Taky, la fiesta grande del imperio.
ADORACIÓN. En los meses de julio y agosto se adora a la pachamama, madre tierra, madre de los mil vientres y fuente de toda vida. Durante miles de años, el hombre andino vivió en íntima armonía con ella, porque como hombre se sentía parte de la naturaleza. Encontró la posibilidad de domesticar plantas y crear miles de variedades orgánicas de frutos para el beneficio social: papa, quinua, maca y cientos de variedades frutales únicas en el mundo.
Según el profesor José Oregón Morales, director del Instituto de la Juventud y la Cultura de Huancayo, el Tinyacucy, como acto de adoración y tributo de agradecimiento a la tierra, no podía estar exento del canto y bailes populares. Así nace el Anqosay, con su nombre postizo de Santiago, fiesta grande de agradecimiento a la pachamama. Cada julio, en todos los confines del Perú se realiza el Anqosay, y los pueblos de la región Junín se aprestan para este gran acontecimiento, especialmente la ruralidad que todavía conserva su esencia. En las ciudades se ha trastocado y la asociamos al excesivo consumo de alcohol, libertinajes y latrocinios. Pero, en los pueblos como Sapallanga, Sicaya, Chilca, Huancayo y Auquimarca, se puede vivenciar la peregrinación a los parajes de la flor de lima, rosas de terciopelo para adornar los sombreros.
PEREGRINAJE. El 24 en la noche participarán del pasiu: comparsas de campesinos bailantes peregrinando por parajes, comarcas convocando a los que los quieren para la noche del tinyacuy en el que se purificarán los echaderos con fuego de lucy lucy, para así ahuyentar las malas vibras que puedan atacar a los animales. Ya en el día central, 25 de julio, tienden sobre la tierra la mesa sagrada para leer en las hojas del coca quinto el pronóstico venidero sobre la fecundidad de nuestros animales. La cantidad y forma de hojas inmaculadas nos darán a conocer cuántos terneros nacerán al año que viene.
Espectar a las juventudes rurales dominar (vaca ratay) al ganado vacuno de los cuernos para que las patronas les cosan dolorosamente las cintas en las orejas (cintachiy), Achalas que los especímenes ostentarán durante todo el año. Luego, el Chicuchicu, arrearlos asperjando harina de maíz sobre los lomos del ganado ,como un acto de bendición hasta que lleguen a sus echaderos.
REMATE. Finalmente, el ritual sublime de enterrar a los pies del Apu Wamani el tributo de flores, panes, frutas que el dios tutelar las disfrutará a escondidas; porque para los humildes hombres del mundo andino los dioses también tienen su lado humano y gustan de masticar la dulce hoja de la coca, beber vino como agua de la vida y echar a los vientos los humos de un cigarrillo, el más barato.

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