Los comerciantes aún no entienden el peligro que representa, para ellos y sus clientes, los pasillos repletos de productos de todo tipo. En la ampliación del mercado Buenos Aires, los vendedores han ganado espacio fuera de sus puestos en desmedro de la comodidad de sus ocasionales visitantes. Transitar por esa zona implica ganarse algunos empujones. Si ocurriera alguna tragedia sería difícil que todos abandonen el lugar para ponerse a salvo.

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