Udex: del terror  al crimen organizado
Udex: del terror al crimen organizado

De rodillas frente a una bomba, el entonces alférez Mario Machado conoció lo que es el miedo. “El primer error es el último”, le habían enseñado en la Unidad de Desactivación de Explosivos, división policial que ahora comanda. Era el año 1988 cuando ingresó a la Udex, en pleno auge de la trastornada violencia terrorista, y los atentados eran demasiado frecuentes. Le tocó adaptarse rápido. Aprendió a no fallar.

“Los efectivos que teníamos estaban repartidos en varios puntos de la ciudad. El temor generalizado hacía proliferar las falsas alarmas todo el día”, recuerda el comandante Machado. Pero no siempre eran alertas engañosas.

En 1992, en Lima se produjo uno de los atentados de mayor impacto. Un coche bomba estalló en la calle Tarata, en Miraflores, en el corazón de una ciudad que se creía lejana al conflicto que desangraba al país. Veintitrés años después, una explosión en el mismo lugar removió las fibras más sensibles de aquellos recuerdos.

Una granada estalló el pasado 26 de mayo frente a una entidad financiera. Aunque no era una hecho de igual magnitud, el efecto fue similar. A un sector de la sociedad limeña se le reveló un problema que mata y amenaza a cientos de peruanos: la inseguridad ciudadana.

Explosiones. El terror evoluciona, se reinventa, sobrevive. Los golpes con explosivos, que antes utilizaban los grupos subversivos, ahora son herramientas de otra clase de criminales. En los últimos cinco años, según cifras de la Udex, solo en Lima se han registrado 93 atentados con granadas de guerra y 101 con explosivos improvisados. En la mayoría de casos, fueron delitos asociados a la extorsión, asesinatos por encargo, guerras de bandas, entre otros.

“Recibimos alarmas todos los días. Tal vez no en la misma medida que antes, pero el trabajo no es menos intenso ni peligroso”, comenta Machado. “Hacemos un trabajo silencioso. Ya no tenemos esa suerte de cinematografía que acompañaba nuestras intervenciones de hace 20 años, pero es parte de una estrategia. No podemos sembrar el miedo”, agrega.

En el mismo plazo, la Udex ha recibido 356 alertas falsas: bombas en ministerios y edificios públicos, aeropuertos, terminales de buses, mercados, casas. “No podemos descartar ninguna alarma. A penas recibimos una llamada, movilizamos un equipo, aunque no siempre es posible atender las emergencias como se debería”, comenta. Y tiene razón: la unidad tiene solo 144 efectivos a nivel nacional, un robot para intervenciones remotas y dos canes rastreadores.

Descontrol. Muchos de los insumos y artefactos explosivos que utilizan los delincuentes provienen del mercado regulado, según reconoce Juan Jiménez Arriola, gerente de Explosivos y Productos Pirotécnicos de Uso Civil de Sucamec. “El marco normativo actual no permite hacer un control muy estricto de los posibles desvíos de explosivos desde el mercado legal hacia usos criminales”, dice el funcionario.

Por ley, las empresas autorizadas a utilizar detonantes, básicamente de industrias extractivas y construcción, deben reportar su uso mensual y llevar un registro detallado, pero no siempre cumplen porque las multas no son disuasivas.

Esa falta, en la actualidad, se sanciona con una amonestación escrita y, en caso de reincidencia, con S/.1925 como máximo.

Con esta flexibilidad, coinciden los expertos, no es fácil imaginar cómo es que una dinamita comprada por una minera termina en manos de un extorsionador: corrupción y el mercado negro.

Desarrollo. “Los delincuentes están sofisticando la utilización del uso de explosivos”, indica el comandante Machado, pero la capacidad de control parece no evolucionar al mismo ritmo. Existen en la actualidad artefactos que utilizan combustibles en combinación con el nitrato de amonio, además de otros componentes químicos de mayor complejidad. No importa, sin embargo, cuán técnica o científica parezca su elaboración, sino su poder destructivo.

El problema de la regulación de explosivos, además de su trascendencia para la seguridad nacional, tiene aristas que se mezclan con el desarrollo económico del país. “Debemos encontrar un equilibrio entre reforzar la fiscalización sin convertirnos en una instancia burocrática”, asegura Arriola.

Aunque no todos los explosivos tienen un sistema de cuenta regresiva, el trabajo de las autoridades sí es una tarea contra el reloj. Y el contador parece estar cada vez más cerca de llegar a cero.

Historia. La Udex fue creada en 1981 tras el inicio del terrorismo. Cuenta con dos trajes EOD-9, usados por los desactivadores de EE.UU. en Iraq.

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