El convento de Santa Rosa de Ocopa en Huancayo, guarda una rica historia y cultura, gracias a los misioneros franciscanos quienes desde el siglo XVII ofrendaron en algunos casos su vida, con el único deseo de evangelizar en las zonas de la selva y las montañas peruanas.
Ahora, 290 años después de su fundación, el convento de Ocopa preserva un tesoro de incalculable valor entre las cuales figuran la biblioteca, la pinacoteca, el convento antiguo, el claustro de la portería, el claustro del olivo, el templo, restos arqueológicos, entre otros.
UBICACIÓN. El Convento de Ocopa, ubicado en la provincia de Concepción (Huancayo), fue fundado por fray Francisco Jiménez de San José el 19 de abril de 1725, con el propósito de formar un punto de referencia esencialmente misionero.
MÁRTIRES DE OCOPA. Para la historia, Ocopa representa cuna de mártires franciscanos, porque en promedio fueron 50 misioneros quienes en las primeras décadas murieron en la selva de manera violenta por manos de los nativos, generalmente con ataques de flechas; otros murieron ahogados, extraviados o atacados por los animales salvajes.
Allí dónde jamás estuvo la presencia del Estado, llegaron los misioneros franciscanos quienes fundaron ciudades, construyeron caminos, iglesias y escuelas.
Los misioneros en ese entonces dieron un gran aporte al Estado peruano creando mapas y límites territoriales, en este caso de la frontera con el Brasil. También los religiosos destacaban en sus misiones por tener dotes de extraordinarios exploradores, geógrafos, escritores, músicos, fotógrafos, pintores, escultores y lingüistas.
TESOROS INVALORABLES. La biblioteca del convento cuenta con cerca de 25 mil volúmenes de origen europeo y limeño, que datan desde el año 1490. Entre los famosos libros figuran los incunables, libros científicos y mapas del siglo XVII y XVIII.
La Pinacoteca cuenta con más de 400 pinturas, siendo estas obras de arte pertenecientes a las escuelas cusqueña, ayacuchana y quiteña.
El templo fue construido en piedra en el año de 1730, con un estilo barroco y altares bañados en pan de oro.
Bajo la Iglesia se encuentran las catacumbas, lugar donde fueron sepultados los misioneros franciscanos.
La Obrería o Convento Antiguo fue construida por el fundador de Ocopa en 1725, con el propósito de evangelizar y civilizar a las tribus amazónicas. Entre las demás riquezas que acoge Ocopa están los claustros de la Portería del Olivo, el claustro del venerable Pío Sarobe (fraile en proceso de beatificación), la caída del agua o velo de la Ñusta y el museo de historia natural de la selva. Aquí, se exhiben colecciones de animales disecados tales como cocodrilos, mariposas, monos, etc.

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