Pareja de ancianos vive en la extrema pobreza
Pareja de ancianos vive en la extrema pobreza

Algunas personas viven en el umbral que separa la pobreza y la miseria extrema que se ha convertido en una realidad cotidiana. Y los alrededores de Huancayo no son ajenas a esta realidad. “Me pagan 4 soles al descargar un millar de ladrillos, que no es suficiente para un trabajo extenuado”, expresó Marcelino.

Realidad. El camino es angosto y pedregoso. En Palian, la ladrillera Nueva Esperanza alberga historias no conocidas, de padecimientos y desdichas. En el cerro, en una casa que tiene un solo cuarto, viven tres personas que comparten una cama. Y peor aún no cuentan con los servicios básicos. Al llegar nos recibe Domitila Flores Capcha (66). “Vivo acá más de 20 años, no hemos recibido apoyo, las personas son egoístas” nos dice. Minutos después aparece Marcelino Choque Llantoy (68) su esposo, que viste una camiseta de rayas azules de manga larga y un pantalón todo raído. Se mantiene lúcido a pesar de la edad, aunque ya no recuerda desde cuándo su poblada cabeza comenzó a vestir las primeras canas. 

Marcelino me estrecha la mano con fuerza. El tacto de sus manos agrietadas habla de años de trabajo de campo. Sus uñas están colmadas de tierra, y sus pies destrozados parecen costras llenas de fango. A pesar de todo, él lo intenta. “

Todavía tengo mucha energía y me mantengo fuerte”, afirma sonriente y olvidando por un momento las austeridades con la que vive. Domitila echa un vistazo a su casa precaria en la que sobreviven con su hijo y quizá no aguante una ventisca más. “Cuando Diosito lindo le da a uno esta vida... hay que aceptarla como viene”, comenta. Con su mirada apagada nos manifiesta “mis otros hijos ya no se acuerdan de nosotros, rara vez nos visitan”. Los ancianos no cuentan con DNI y nunca han accedido a salud, ni educación.

TAGS RELACIONADOS