Una luz de esperanza en el caso del niño Manuelito
Una luz de esperanza en el caso del niño Manuelito

Un inocente murió por venganza entre chalecos hace 2 años, en Chimbote, pero los responsables del crimen hasta ahora siguen libres.

Sin embargo, una luz de esperanza asoma al final del túnel del crimen del niño Manuelito (08) y su abuelo Manuel Ancajima Ipanaqué (63).

La Fiscalía Contra el Crimen Organizado, en Lima, asumirá las investigaciones de caso, según reveló Sara Anjicama Castillo, madre del pequeño. "El expediente se enviará de manera formal a Lima... Me imagino que ya lo habrán enviado", reveló a Correo.

Pese al tiempo, las heridas de la mujer aún están abiertas tras el sangriento asesinato de su padre y de su único hijo, por lo que evitó dar más detalles al respecto. "Estoy de viaje. A mi regreso ya conversamos", dijo a través del hilo telefónico para luego cortar la llamada.

LAMENTABLE. El 27 de julio del 2012, Anjicama dio permiso a Manuelito para asistir a una reunión con sus compañeros del colegio Antonio Raimondi sin pensar que luego de un par de horas sería testigo de un aterrador escenario.

Eran las 7:50 de la noche, cuando el menor junto a su abuelo retornaban a su vivienda, en el pueblo joven Dos de Junio, en un colectivo de la línea 13, de placa B8J-662, en la que Héctor Alaín Flores Gamboa, alias "Lágrima", también viajaba.

Ambos pasajeros no se conocían, pero tenían sin saber algo en común: serían víctimas de un ataque.

A la altura de la puerta principal del Hospital III de Essalud, una camioneta oscura interceptó al vehículo de transporte público.

En ese momento, tres sicarios con armas descendieron para luego arremeter contra los ocupantes del auto. A "Lágrima" le impactaron cinco tiros y perdió la vida en el acto, al niño una bala le perforó el pulmón y falleció rumbo al hospital La Caleta.

Mientras que, su abuelo murió tras 14 días de agonía, en Trujillo, luego de no soportar la perforación a los intestinos que le causaron los impactos de bala.

Lo "sospechoso" es que la única cámara de vigilancia de Seguridad Ciudadana dejó de funcionar 30 minutos antes de que ocurriera el sangriento acontecimiento. Incluso, en ese entonces, el jefe de Serenazgo de la Provincia del Santa, Nicolás Leguía, fue blanco de críticas por ese "extraño" hecho.

VERDAD. ¿Quién era el objetivo? ¿Quién era Lágrima? ¿Por qué lo mataron? Precisamente, un días antes de este hecho, Hugo Mendoza Martínez, "Lonchera", quien también vivía al margen de la ley como "Lágrima", fue acribillado de cinco balazos cuando barría la vereda de su casa, en el pueblo joven Pensacola, a las 7 de la mañana, del 26 de julio.

El móvil del crimen -según la Policía de Chimbote- fue la pugna por los cupos de "chalequeo" en la obra del colegio Julio C. Tello, cuyo presupuesto ascendía a más de 4 millones de soles.

Al parecer, la banda que integraba "Lágrima" mató a "Lonchera" para ejercer dominio en la construcción pública del centro educativo. No tardaron ni un día para que los compinches de este último delincuente venguen su muerte sin piedad. Desafortunadamente, por esa vendetta, el pequeño Manuelito y su familiar pagaron con su vida la ola delincuencial que cobró más fuerza en ese año a manos de "Los Patecos" y otras bandas. Después de dos años y tras la detención de César Álvarez Aguilar, Luis Arroyo Rojas, los dirigentes del Sindicato de Construcción Civil, Víctor López Padilla y Modesto Mondragón Becerra, entre otros, el testimonio del testigo con código de reserva Fsecor N° 08-14 sería una pieza clave. Y es que según su versión, "Lonchera" y el hermano de Jorge Boyascky Paredes, se oponían a que el gremio de Víctor López Padilla tenga el control de la ejecución de los trabajos de construcción del colegio Julio C. Tello.

Esta causó disputas entre este grupo con la empresa constructora que ganó la buena pro para dotar con materiales para la obra.

Se trata del Consorcio Monlo S.A.C., cuya gerenta era Yeni López Guerrero y Jan Mondragón Torres, hijos de Víctor López y Modesto Mondragón.

Los conflictos eran cada vez más violentos hasta que supuestamente Víctor López ordenó matar a "Lonchera" por considerarlo un estorbo para sus planes.

Al parecer, contrató a Eric Henry Cruz Alejos, "Papaya", integrante de "Los Patecos", para el vil ataque. Este delincuente a su vez contactó a "Lágrima", quien presuntamente fue el autor de la muerte de "Lonchera". Todos ellos formaron parte de un círculo vicioso que acabaron con sus vidas sino también con la del niño Manuelito y su abuelo.