En casi 87 años, el Cementerio Central de Juliaca, uno de los más antiguos de la provincia de San Román, logró reunir a más de 6200 almas.
Desde 1922 este recinto, silencioso y olvidado durante casi todo el año, es morada de niños, jóvenes, adultos y ancianos que dejaron de existir a consecuencia de accidentes, asesinatos, enfermedades, etc.
En un recorrido por este camposanto, Correo encontró la tumba de Georgina Ortiz Palomino, considerada por muchos pobladores juliaqueños como una santa.
A la tumba de Georgina nunca le faltan flores ni velas, su nicho es el más visitado en el cementerio central.
Las personas que acuden a diario a su tumba aseguran que Georgina les ha cumplido muchos milagros, por eso la gente la visita constantemente como muestra de agradecimiento por los milagros cumplidos.
"En el cementerio Central tenemos un alma bendita que es muy visitada, tiene muchos devotos, por ello la beneficiencia tomó la decisión de construirle un nicho especial en forma de gruta para que la población pueda visitarla con mayor facilidad", indicó la responsable de patrimonio inmobiliario y proyectos productivos de la Sociedad de Beneficencia Pública de San Román ? Juliaca, Ada Liz Coaquira Gutiérrez.
Es muy poco lo que se sabe sobre Georgina, según algunas indagaciones de la Sociedad de Beneficencia Pública, ella era una jovencita muy bondadosa a la que le gustaba ayudar a los demás; sin embargo, se desconocen las razones de su muerte.
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Una santa en el Cementerio Central
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