A pesar del paso del tiempo, los avances tecnológicos y científicos; fieles a la tradición, ayer miles de cusqueños se dieron cita en los principales mercados de la ciudad para comprar las hierbas benditas y almacenarlas para el resto del año, ya que muchas de estas sólo se comercializan por estas fechas, como el ñucchu, la flor bendita buena para los males del corazón.
Para nadie es novedad que todos los días, en los principales mercados de la ciudad, se vende y compra plantas con propiedades medicinales; sin embargo, a diferencia de otros días del año, ayer las raíces, los tallos, las hojas y flores que se vendían y compraban eran benditas. Según la tradición y las creencias populares de la región, el Viernes Santo es el día en que Cristo muere por nosotros y Dios bendice la naturaleza y todo lo que hay en ella.
Las plantas. Valeriana, para los nervios; la sábila desyodada, recomendable en extracto para la gastritis, durante dos semanas todos los días en ayuno; hierba de cáncer, buena para infección de las heridas junto al k´eto k´eto y al llantén; la cola de caballo, para el riñón; el romero reposado, para lavarse el cabello y lucirlo radiante; la masasamba, para la infección urinaria, dicen que ayuda a botar los cálculos; el achuete, para la próstata; la malva y el eucalipto para los baños, etc., etc.
Además de compradores, los vendedores de diferentes partes de toda la región también se dieron cita en diferentes puntos de la ciudad, principalmente en el mercado central de San Pedro y en sus inmediaciones, donde también comercializaron crucifijos elaborados sólo con espinos y otros más complejos que contienen nigua, ajo, p?alcha y huairuros, para colgarlos en la puerta de los hogares y así ahuyentar a la maldad; y ñucchu, la flor que es utilizada por los creyentes católicos en la procesión de Lunes Santo para lanzarle al Taytacha de los Temblores.
A pesar de los grandes avances médicos, sin duda alguna muchos preferirán la medicina alternativa por los componentes naturales, antes que los medicamentos químicos que siempre tienen efectos secundarios.
Si usted desea saber más de las propiedades curativas y medicinales de las plantas, pregunte a los más ancianos de su hogar, de su barrio o de su pueblo; ellos son los mejores conocedores, ya que en sus tiempos los pobladores, cuando sufrían alguna dolencia, sólo acudían a las sabia naturaleza.
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Viernes Santo al natural
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