Por la mañana, el pequeño Fernando Ledesma (4) le pidió a su mamá que saque su DNI para que pueda trabajar y ella ya no siga vendiendo desayunos en la madrugada. "Yo te voy a mantener", comentó Fernando en su inocencia, sin presagiar un triste final. Por la tarde un camión Volvo, repleto de toneladas de arena, lo aplastó y acabó con sus sueños.
FATAL. Faltaban pocos minutos para las 15:00 horas cuando sucedió la tragedia. Fernando José Ledesma Pomachagua (4) jugaba manejando su bicicleta amarilla, en la cuadra ocho del jirón La Unión en Azapampa. Su hermano José Fernando (9) lo acompañaba, cuando apareció la unidad de placa T30-826 cargada de material agregado (arena). La víctima jugaba en la pista, cuando el camión lo empujó. El chofer Jesús Barzola no lo vio y retrocedió. Fernandito no pudo escapar y las cuatro llantas traseras del lado izquierdo lo aplastaron, destrozándole la cabeza y abdomen. Su hermano mayor, José, que estaba en la vereda, lo vio morir. El menor quedó tendido en el piso sangrando. "Ahora no voy a tener con quien jugar", dijo llorando José, observando el cuerpo inerte de su hermano y la bicicleta amarilla.
LLANTO Y DOLOR. Juana Pomachagua (31) estaba lavando la ropa de sus cinco hijos cuando le contaron del terrible accidente. La madre de Fernando corrió desesperada creyendo que era una broma, pero al ver al último de sus hijos tendido en el piso rompió en llanto. "Por qué Diosito te has llevado a mi hijito", decía, contemplando el cadáver del menor. Los efectivos policiales De La Cruz y Ruiz del Escuadrón de Emergencia de Huancayo enterados del accidente llegaron hasta el lugar para cumplir con las diligencias respectivas. Los custodios detuvieron a Jesús Edgar Barzola Osorio (40), chofer del Volvo, quien fue llevado a la comisaría de Chilca para responder por homicidio culposo. Fernando soñaba con ser piloto de aviones. Ya voló al cielo a su corta edad.

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