El 16 de julio 1969 parecía un día normal en el mundo, pero los astronautas estadounidenses Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins se preparaban para emprender el que sería el viaje más importante de sus vidas: partieron desde Cabo Cañaveral en Estados Unidos a bordo del Apolo 11 rumbo a la Luna, aunque en ese momento a muchos les pareciera sólo ciencia ficción.
Cuatro días después de la partida de aquella misión espacial -hace 40 años-, exactamente el 20 de julio de 1969, el comandante Neil A. Armstrong posaba el módulo de aterrizaje Eagle (Águila) sobre la superficie de la Luna y pronunció estas primeras palabras: "Houston, aquí base de la Tranquilidad. El Eagle ha alunizado". Ese día cambió la historia de la humanidad, pues la famosa misión espacial alcanzó la superficie lunar luego de recorrer más de 380.000 kilómetros.
A través de las imágenes satelitales, el mundo -incluido nuestro país-

siguió fascinado por televisión cada paso del hombre en esta nueva conquista, millones alrededor del mundo vieron cómo el comandante Armstrong descendió por una escalerilla con su traje espacial y puso el pie izquierdo sobre la Luna. Al cabo de unos minutos pronunciaría su histórica frase: "Este es un pequeño paso para el hombre; un salto gigantesco para la Humanidad". Y así es considerado hasta hoy.
Luego de algunos minutos -19 para ser exactos, según los reportes de los cronistas de aquella época-, el segundo tripulante del Apolo 11 Edwin Aldrin procedió a descender de la nave para recorrer junto a su compañero la superficie lunar y exclamó otra frase que quedó grabada en la mente de millones de gentes: "¡Qué magnífica desolación!".
En tanto, el tercer astronauta, Michael Collins, no descendió ya que su misión fue la de mantener en órbita el módulo de control Columbia, a una distancia de aproximadamente 111 kilómetros de altura.

El proyecto Apolo. El programa Apolo había nacido algunos años antes de la proeza de Armstrong y sus compañeros en pleno desarrollo de la Guerra Fría y, según diversos entendidos, fue una clara respuesta de EE.UU. a la Unión Soviética, que para ese entonces había lanzado al espacio, en octubre de 1957, el primer satélite artificial de la Tierra, el Sputnik I, con lo cual habían tomado la punta en la carrera espacial.
Sin embargo, EE.UU. no estaba dispuesto a perder la batalla. Y es así que en 1961, el presidente John F. Kennedy se comprometió ante el Parlamento de su país a lograr el objetivo de "colocar a un hombre en la Luna y devolverlo sano a la Tierra".
El mundo se enteraba a través de las noticias de las pugnas entre ambas potencias por la conquista del espacio, hasta que el Apolo 11 hizo su histórico descenso lunar. La carrera ya tenía un ganador.

Trabajos lunares. Tras el descenso del Apolo 11, Armstrong y Aldrin ejecutaron la famosa caminata lunar por un espacio de dos horas aproximadamente, tiempo en el que colocaron una bandera de EE.UU. sobre la superficie desértica, y luego recogieron 22 kilogramos de muestras de suelo y rocas lunares, tomaron muchas fotografías, e instalaron instrumental científico para la detección de sismos, partículas solares y un reflector láser.
"Aquí hombres del planeta Tierra pisaron la Luna por primera vez, julio 1969. Venimos en son de paz y en nombre de toda la humanidad", señalaba la inscripción que los astronautas dejaron en una placa en la Luna.
Luego de muchos años, la NASA ha vuelto a mostrar interés por explorar la Luna y ya se anunció el envío de una nueva tripulación en los próximos años.

Surgen las dudas
Pese a todo el aval de la comunidad científica, aún subsisten teorías a nivel mundial -aparecidas incluso en reportajes de cadenas televisivas- que niegan la llegada del hombre a la Luna, a partir del análisis de las fotografías tomadas por los tripulantes del Apolo 11.
Por ejemplo, se cuestiona la no aparición de estrellas en el firmamento en la fotos de los astronautas, los efectos de las sombras que éstos proyectan y que no corresponderían a la situación en que fueron realizadas, así como la forma de flamear de la bandera de EE.UU., que colocaron sobre la superficie lunar, entre otras.
Las dudas se acrecentaron en algunos sectores tras la aparición del documental "Teoría de la Conspiración: ¿Llegamos a la Luna?". Sin embargo, los tripulantes del Apolo 11 han tenido ácidas respuestas frente a esas hipótesis.