"Ahora la política tiene que hacerse desde abajo"
"Ahora la política tiene que hacerse desde abajo"

"La soledad de la política: Transformaciones estructurales, intermediación política y conflictos sociales en el Perú (2000-2012)" es el título del nuevo libro que el sociólogo y politólogo peruano Carlos Meléndez presentó en la Feria del Libro Ricardo Palma en Miraflores, donde aprovechamos para entrevistarlo sobre el escenario actual.

Correo: ¿Qué transformaciones estructurales son las que han determinado el actual escenario de conflicto social?

Carlos Meléndez: Durante el siglo XX, el Perú se transformó a partir del fenómeno de la migración del campo a la ciudad. El siglo XXI nos presenta el camino inverso, la llegada de la modernidad al ámbito rural. Un campesino sentado en su chacra recibe a un foráneo que le ofrece comprar sus tierras. El campesino dice que está dispuesto a venderlas por 100, pero le terminan ofreciendo 500. ¿Qué pasa acá? Meses después viene la transnacional con sus maquinarias e ingenieros. El shock se presenta en zonas de baja presencia del Estado.

C: ¿Por qué eso no ocurrió en el siglo XX, en lugares como Cerro de Pasco o Talara?

CM: Porque eran enclaves. Hoy no son dos o tres minas. Es un fenómeno intensivo y extensivo.

C: ¿Y qué pasó con la política en ese cambio de escenario?

CM: Durante el siglo XX tienes al APRA, AP, PPC e Izquierda Unida que funcionaban como traductores políticos de la migración. Generaban discursos de integración política. Ahora no existe un traductor político de lo que sucede en el ámbito local. Desde el Decreto Legislativo 776, que trasladó los recursos del Fondo de Compensación Municipal de las provincias a los distritos, pasando por la descentralización y los enormes ingresos derivados del canon, hay muchos incentivos para que cualquier persona ingrese a la política como regidor municipal o consejero regional. La política deja el ámbito nacional y pasa al ámbito local, donde los partidos tradicionales no saben actuar o no tienen presencia. Ahora la política tiene que hacerse desde abajo. Por eso quienes saben infiltrarse mejor en gremios o sindicatos tienen una cierta ventaja en esta nueva forma de hacer política.

C: ¿Y los partidos tradicionales han perdido reflejos para reaccionar?

CM: Ellos saben que están fallando, pero carecen de capacidad para ingresar a las pocas organizaciones que existen en la periferia. Analiza el caso de Santos en Cajamarca. Es un rondero que hizo política desde el magisterio, paso por la alcaldía de San Ignacio y luego llegó a presidente regional. El PPC o el APRA no tienen ronderos, por eso están fuera de este juego.

C: ¿En tu libro planteas una solución a los problemas de esta nueva estructura?

CM: En la segunda parte que estoy escribiendo (risas). Mira, la política se hace con dinero y, como nunca, hay recursos. Lo que necesitamos es generar incentivos para que ese dinero fluya por canales normales de la política. Hay que institucionalizar la política a nivel subnacional. Aquí andan pensando en alternar géneros en listas parlamentarias o en un parlamento bicameral. Cuestiones cosméticas que no apuntan a que el dinero fortalezca a los partidos en el nivel local. Los cambios deberían apuntar a forzar que en los municipios las decisiones se tomen por consenso y no por imposición del grupo minoritario que ganó la elección pero que por ley tiene el control del Concejo Municipal. Modificar el SNIP para que las obras no solo pasen un perfil técnico sino también que exista un acuerdo político. Eso obliga a convertir a los concejeros regionales y regidores municipales en los aliados y no en los promotores de revocatorias.

C: Hay un debate entre tus colegas respecto a las posibilidades futuras del fujimorismo como partido. ¿Cuál es tu posición?

CM: Se habla mucho de que estamos en una democracia sin partidos, ¿pero entonces qué tenemos? El fujimorismo no tiene organización ni estructura, pero sí feligreses que comparten una ideología y una forma de ver el pasado y el futuro. ¿Eso podrá cuajar en el partido de derecha que no existe? Fujimori nunca gobernó con piloto automático por eso generó una identidad. El problema es que su fecha más importante es el 5 de abril. En su esencia está el autoritarismo. Ellos podrían atraer a más gente de derecha si pudieran hacer un zanjamiento total con la parte negativa de su pasado. Si logran esclarecer cuál es su objetivo (volver a gobernar) les sería más fácil plantear una estrategia para fortalecerse como una organización política. No te olvides que ellos tienen la ventaja de haber dividido al país, como el APRA en el siglo XX. Los últimos veinte años de nuestra política se explica entre fujimoristas y antifujimoristas.

C: En tu libro hablas de la soledad de la política a nivel local. Extrapolando el análisis, ¿Humala pasa por lo mismo?

CM: Humala no tiene organización política, ideólogos, estrategas ni asesores. Es más ya no tiene familia. Esa exacerbación de su soledad termina encumbrando la figura de Nadine. Humala no sabe con quién gobernar pues desde el 28 de julio de 2011 viene perdiendo aliados y no gana nuevos.

C: ¿No le hubiese resultado más conveniente un pacto con los fujimoristas al estilo de Alan García?

CM: El último aliado que le queda son los Vargas Llosa y ellos son los antifujimoristas por esencia. Es un pragmático, pero divorciarse de este último matrimonio puede resultarle muy difícil. ¿Quién presenta a Nadine a la sociedad limeña en última instancia? Hay que tener en cuenta los intereses de ella también.

C: ¿Cómo entiendes lo sucedido a Villarán en Lima?

CM: Lo que pasa es que Villarán es antipolítica (a su modo). Ella ha pretendido reemplazar la política con la ética. Piensa que con un discurso de honestidad y buenas intenciones se puede gobernar cuando además de eso necesitas coaliciones. Lo primero que hizo fue pelearse con Castañeda por Comunicore. ¿Con qué fortalezas contaba para iniciar una pelea con alguien que tiene muchos intereses detrás de él? La política no es corrupción, pero si es ver cómo coincido con otros intereses para lograr mis metas, cosa que sí hacía Andrade para enfrentarse a Fujimori y Montesinos.

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