Daniel Córdova
Está en proceso ante el Ositran el régimen de competencia que regirá el transporte de turistas entre Cusco y Machu Picchu. Se enfrentan dos posiciones. Por un lado está PeruRail, operador actual de los trenes, que está vinculado al concesionario de la vía a través de Orient Express. Por otro lado, tenemos a dos operadores que buscan ingresar a competir con PeruRail: Inka Rail y Andean Railways. Lo que deberá resolver Ositran es si es adecuado desde un punto vista regulatorio y conveniente para los turistas que se fuerce que PeruRail participe en la subasta para dar el servicio, junto con los otros dos operadores independientes, a pesar de estar vinculado con el "dueño" de la vía.
Debo aclarar que he sido contratado por Inka Rail para dar una opinión independiente sobre este dilema y que escribo sobre la base del análisis que hice del caso. Y que lo hago en esta columna para responder una similar de Carlos Zamorano (Correo 19.08) defendiendo la posición contraria, es decir la de PeruRail, sin aclarar si tiene o no una relación comercial directa o indirecta con Orient Express.
Ante todo hay que destacar que diversos juristas, así como los propios miembros de la respectiva Cepri de Enafer, han demostrado que cuando ésta se privatizó, el régimen de concesión ferroviaria en el Perú fue diseñado para que una empresa posea la concesión de la infraestructura y otras distintas compitan en el negocio del transporte de carga y pasajeros. Al momento de concesionar la vía, y para garantizar la continuidad del referido servicio, se permitió temporalmente a Orient Express operar a través de su vinculada Perú Rail alquilándole los antiguos trenes de Enafer y demás facilidades monopólicas. De ahí que ahora nadie discuta que se deban licitar los horarios para los trenes. En principio, entonces, para concederle a Orient Express ambos negocios de manera permanente, habría que imponer un régimen "parchado" o cambiar el régimen regulatorio de separación vertical.
No obstante, lo más importante es que si se le concede a Orient Express la posibilidad de apropiarse de los horarios más atractivos, se perpetuará el actual monopolio y, como sabemos, los monopolios desincentivan la competencia, adormecen a las empresas, las cuales dejan de tener incentivos para brindar un mejor servicio. Y la tentación de seguir subiendo las tarifas -que a la fecha ya se han triplicado- una vez consolidado en su posición de dominio, será muy grande.
Se dice que de lo que se trata es de dejar competir a PeruRail. Lo malo es que el factor de competencia estará determinado por quién le paga más tarifa de uso de vía al concesionario vinculado y al Estado. Como es obvio, si se le permite competir, PeruRail tendrá todas las de ganar porque lo que sacará de un bolsillo, le entrará por el otro: podrá entonces ofertar más que las demás. Y, si bien en un momento podrá "dejar de ganar" la parte que le va al Estado, en el largo plazo se consolidará como un monopolio.
Por último debemos destacar que PeruRail es el único ofertante que ha recibido en "alquiler" todo el parque ferroviario de Enafer; mientras que los futuros nuevos operadores han tenido que mandar a fabricar y/o repotenciar nuevos trenes.
Orient Express debe ser reconocido por haber apostado por el Perú y haber mejorado las vías ferroviarias, además de haber invertido en hoteles extraordinarios. Pero que no cometa el error de caer en la tentación de preservar a toda costa su monopolio. Lo mejor que puede hacer Ositran para contribuir con la promoción del turismo es promover la competencia. Pero la competencia de verdad.

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