Han sido víctimas de persecución, asilos, atentados y fraudes pero también exponentes genuinos de conceptos como mística, ideología, lucha popular y poder. Así podría resumirse la historia de la Alianza Popular Revolucionaria Americana, más conocida por sus siglas como APRA, el mayor y más influyente partido político del Perú.
Y es que el APRA deberá prenderle una velita más a su historia que ayer cantó el cumpleaños número 86 en medio de una turbulencia política que, aunque seria, palidece frente a todo lo que han pasado sus dirigentes.

NACE UN PARTIDO. Curiosamente, el APRA no vio la luz en el Perú sino en México. Su fundador y líder máximo, Víctor Raúl Haya de la Torre, fue apresado y deportado a Panamá en octubre de 1923 por encabezar protestas en favor de la reforma universitaria y de las organizaciones obreras.
Desde el país centroamericano, Haya se traslada hasta México, donde un 7 de mayo de 1924 hace entrega de la bandera indoamericana a la Federación de Estudiantes de México, invocando la creación de un frente antiimperialista de trabajadores y estudiantes a escala continental para luchar por la justicia y la unidad indoamericana. Este acto es reconocido como la partida de nacimiento del APRA.
Tras su exilio, Haya de la Torre retornó al Perú y funda el Partido Aprista Peruano (PAP) el 20 de setiembre de 1930. Al año siguiente, con sólo 36 años, es candidato presidencial.
Aquellas elecciones fueron sumamente cuestionadas. Según el Tribunal Electoral, la Unión Revolucionaria del coronel Luis Sánchez Cerro se impuso al candidato aprista. Los compañeros nunca reconocieron los resultados ni al nuevo gobierno.
Según versiones apristas, durante su época en la clandestinidad, Haya de la Torre regalaba a quienes lo visitaban ánforas llenas con votaciones a favor de Sánchez Cerro para demostrar el fraude del que fue víctima. No sería la primera vez que "El jefe", como lo conocían los apristas, se quedaba con las ganas de ser Presidente.

LA REVOLUCIÓN DE TRUJILLO. La postura aprista ante Sánchez Cerro fue de oposición total. El nuevo Presidente, sin embargo, no se anduvo con rodeos e implantó una dictadura que reprimió al APRA, persiguiendo a sus dirigentes, expulsando a sus parlamentarios y finalmente encarcelando al líder aprista en medio de las protestas populares.
Fue en ese contexto que se desató la Revolución de Trujillo, la misma que fue severamente reprimida por el gobierno, que no sólo detuvo a cientos de apristas, sino que además generó un baño de sangre al fusilar a unas 6 mil personas en las ruinas de Chan Chan.
Por si fuera poco, la Constitución de 1933 declaró ilegal al Partido Aprista. La persecución a los compañeros duró varios años por parte de los gobiernos de Óscar R. Benavides y Manuel Prado.
Por ello, no fue sino hasta 1945 que el APRA pudo reaparecer formalmente en la vida política del país, participando en el Frente Democrático Nacional que llevó al poder a José Luis Bustamante y Rivero.
No obstante, la libertad les duraría poco. Tres años después un golpe de Estado instaló la dictadura de Manuel A. Odría, que reinició las persecuciones contra el APRA, acusando al partido de promover protestas sociales.
Así las cosas, Haya de la Torre se asiló durante cinco años en la Embajada de Colombia en Lima y miles de apristas partieron al destierro o fueron encarcelados.

SE ALIÓ CON EL ENEMIGO. Al término del "ochenio" de Odría, en 1956, el APRA buscó recuperar su regreso a la legalidad, por lo que aceptó formar una coalición con Manuel Prado, Pedro Beltrán, Luis La Piedra y con el propio Odría, alianza que se conoce como La Convivencia.
En 1962, el APRA vuelve a intentar la Presidencia con Haya de la Torre y nuevamente encuentra piedras en el camino. Haya obtuvo una mayoría relativa frente a Fernando Belaunde Terry y Manuel A. Odría, por lo que el Congreso debía elegir entre los tres candidatos.
Ante la alianza en el Congreso entre el APRA y la Unión Nacional Odriista (UNO), el Comando Conjunto de la Fuerzas Armadas da un golpe de Estado a fin de impedir que el APRA llegase al poder, aunque algunos historiadores señalan que fue para impedir el retorno de Odría a la Presidencia. Un año después se convocaron a elecciones y esta vez Belaunde Terry derrotó a Haya de la Torre.

SE VA HAYA, LLEGA ALAN. Tuvieron que pasar las dictaduras de Juan Velasco Alvarado y Francisco Morales Bermúdez para que Víctor Raúl Haya de la Torre, en los últimos días de su vida, asumiera su primer cargo público: Presidente de la Asamblea Constituyente de 1978.
Según cuenta Wilbert Bendezú en su libro Los últimos días de Haya de la Torre, "El jefe" firmó la Carta Magna de 1979 el 12 de julio de ese año, luego de practicar la rubrica por meses, con las manos temblorosas, en su lecho de enfermo. Días después, el 2 de agosto de ese año, Haya de la Torre fallece en su casa de Villa Mercedes, en Ate.
El partido inicia desde entonces una nueva etapa que alcanza un punto de viraje en 1985, 61 años después de su fundación, cuando el APRA logró por primera vez en su historia llegar al poder de la mano de Alan García, discípulo predilecto de Haya de la Torre.
Sin embargo, su gobierno fue considerado uno de los peores de la historia debido a los malos manejos económicos que generaron una hiperinflación histórica a nivel mundial. Asimismo, grupos terroristas como Sendero Luminoso y el MRTA crecieron ante la actitud permisiva del Estado.
En el siguiente quinquenio, el APRA apoyó a Alberto Fujimori en las elecciones de 1990 pero ello no evitó que los vientos de persecución volvieran cuando ese régimen persiguió al ex presidente García luego del autogolpe del 5 de abril.

RENACE DE SUS CENIZAS. García regresó de Colombia culminado el fujimorismo en el 2001 y, a pesar de las fuertes resistencias que generaba su candidatura, su habilidad política y su indiscutible capacidad de oratoria lo llevaron a estar a punto de ganar la Presidencia nuevamente, pero fue derrotado por Alejandro Toledo.
En el 2006, García logra su objetivo de llegar nuevamente a la Presidencia al vencer en segunda vuelta al líder nacionalista Ollanta Humala. Su principal objetivo en este período es, sin duda, reivindicarse con la historia.
A pesar de los casos de corrupción que han golpeado a su gobierno, como los "petroaudios", y las protestas sociales como el "Moqueguazo" y el "Baguazo", el buen momento de la economía hace presagiar que García cumplirá con su propósito.
Han pasado 86 años ya, pero a pesar de las "turbulencias" por las que atraviesa actualmente el Partido Aprista -con uno de sus secretarios generales (Jorge del Castillo) obligado a pedir licencia, y el otro (Omar Quesada) resistido por no hacerlo- nada hace pensar que no tenga aún un largo camino por delante y el protagonismo de la política nacional.

"Es una de las peores crisis"
Un tanto consternado, el ex legislador y dirigente aprista José Luis Delgado afirmó que el APRA llega a sus 86 años enfrentando una de sus "peores crisis" en muchos años. "Estamos atravesando un momento muy difícil, de quiebra de lealtades y fraternidades, y me preocupa porque cabe la posibilidad de que esto le haga mucho daño al partido", señaló.
Sin embargo, Delgado destacó la importancia del APRA en la historia del país y remarcó que "sin el partido de Haya de la Torre no hubiera habido democracia en el Perú ni se habrían conseguido muchas reivindicaciones sociales, más allá de las 8 horas de trabajo".

MAURICIO OTTINIANO
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