Eduardo Rubina, gerente de Ventas de la empresa Caddin -proveedora de los chalecos antibalas adquiridos por el Ejército-, sostuvo que estos implementos son de clase III y "sí sirven para soportar municiones".
"Estos chalecos pueden resistir municiones de un revólver calibre 38, hasta de una Magnum 44, que sirve para matar a un elefante", aseguró.
Señaló que a estos chalecos se les puede incorporar placas de cerámica, que protegen de municiones de "balística mayor".
Sin embargo, advirtió que ello puede resultar contraproducente para un soldado peruano de entre 60 y 65 kilos, pues un chaleco con placa cerámica puede pesar entre 7 y 9 kilos.
"Si a eso se agrega el armamento, la mochila, las provisiones, estamos hablando de 40 kilos para un soldado que tiene que trepar montes todo el día. No podría soportarlo", sostuvo.

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