Trabajadores de las funerarias también son afectados por la extorsión y les piden cupos de hasta 10 mil soles. (Foto: EFE)
Trabajadores de las funerarias también son afectados por la extorsión y les piden cupos de hasta 10 mil soles. (Foto: EFE)

La extorsión se sigue apoderando de la ciudadanía y se expande a todo del país, al punto que ha llegado a la frontera final, la muerte. Los delincuentes ahora piden cupos a las funerarias, generando indignación por la falta de acciones del Ministerio del Interior.

Rosa Aranzábal, dirigente la Asociación del Gremio Funerario del Perú, informó que de los 800 funerarios agremiados, más de la mitad han recibido estos mensajes de extorsión que exigen pagos periódicos a cambio de permitirles operar.

“Las autoridades saben de donde vienen todo esto y no hacen nada. Al final creo que yo voy a terminar en uno de estos sitios”, afirmó Rosa en una declaración para Panorama

Contó que durante varios años vivió momentos de terror, en el que le exigían el dinero mediante videos grabados y amenazadores, sin embargo, nunca accedió. “Mira, acá la solución es el dinero. Alinéate con mi organización. De lo contrario, te haremos volar tu local. Tienes 24 horas para comunicarte”, se escucha en uno de los mensajes enviados a un empresario del rubro.

La exigencia económica comenzó con 2 mil soles y luego subió a 5 mil y 10 mil soles. Para un negocio golpeado por la pandemia y con poca estabilidad económica, era imposible sostener ese nivel de pagos.

Si bien, cuenta con una custodia que está pendiente de su vida, reconoció que hay muchos empresarios jóvenes que no tienen estos beneficios y caen en el préstamo por miedo. Afirmó que varios trabajan sin ubicación, justamente para evitar que sean ubicados por los extorsionadores.

Otra víctima aceptó que si es víctima de extorsión y muchos compañeros trabajan con miedo de que sea su último día, pese a su trabajo cerca a la muerte.

Al respecto, el exviceministro del Interior, Julio Corcuera, aseguró que en la cultura criminal ha surgido cambios y el delincuente de hoy día ya no ataca a un vecino de otra zona, sino al de su “barrio”.

“Si hay un negocio que puedes pagar, debe pagar, aunque sea un sol, dos soles y eso es una suma de utilidades”, lamentó.

TE PUEDE INTERESAR: