La pasión por la vela y los deportes náuticos fue el puntapié inicial que condujo al grupo Brescia -el mayor conglomerado peruano- a Lafarge Chile. Mario Brescia, uno de los patriarcas del grupo familiar, relató que su sobrino Alex Fort Brescia fue el nexo decisivo que los llevó a comprar la mayor cementera (Melón) del país sureño, que hasta la semana pasada estuvo en manos del grupo francés Lafarge.
Fort Brescia es amigo del chileno Jorge Errázuriz, presidente de Celfin. Ambos son aficionados a los deportes náuticos. En una de las visitas al Perú, el segundo de ellos recibió una llamada para informarle de la venta de Lafarge, cosa que compartió con su amigo y éste a su vez comunicó a su familia.
La primera vez que Mario Brescia fue a Chile fue en 1951. Hoy, el grupo afianza relaciones con los empresarios chilenos y no esconde su interés de prospectar más negocios tras la cementera Melón.
A partir de allí se inició un proceso que llevó a Mario Brescia a Chile en más de una oportunidad hasta conseguir un acuerdo de compra. El negocio implica una operación por US$482 millones cash -más los pasivos de la compañía-.
Reacio a hablar de planes, el ejecutivo señaló que no sólo mira Chile, sino la región para nuevas inversiones en el rubro cementero, incluyendo al Perú. "Para nosotros es una base esta adquisición, porque nos puede dar capacidad de conocimiento de la industria. Creemos que podemos ser un jugador regional de largo alcance", comentó a El Mercurio.
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Grupo Brescia mira la región para invertir
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