El próximo miércoles 9 de setiembre se celebra en el Perú la "Cumbre de PYME del APEC 2009", evento auspiciado por Comex Perú y que busca estimular a los emprendedores a competir en el gran mercado del Pacífico. Correo entrevistó en exclusiva al más importante expositor invitado a dicho evento, el licenciado Miguel Ángel Cornejo, reconocido conferencista internacional, líder en temas de motivación y propulsor de la cultura de la excelencia.
Correo: ¿Cómo pueden las pequeñas empresas afrontar las crisis globales?
Miguel Ángel Cornejo: Estando muy alertas en dejar satisfechos a sus clientes, ajustándose a sus necesidades, detectando las nuevas necesidades que las crisis generan. Otro factor indispensable es la apuesta por la calidad. La calidad, más que una técnica, debe ser una actitud. No significa cero errores o productos perfectos, sino tener velocidad de respuesta y no vender lo que no podamos ofrecer. Estos son los detonantes para tener clientes de por vida.
C: ¿Es cierto que a partir de las crisis se generan nuevas oportunidades o sólo es un dicho que intenta combatir la depresión?
MAC: ¿Acaso existen los años fáciles? El pasado lo hacemos presente para evadirnos de nuestra realidad añorando lo bien que estábamos ayer. Cada espacio de tiempo plantea sus propios retos. Por supuesto que nos duele la adversidad, pero tenemos solamente dos opciones: cambiar de actitud o cambiarnos de planeta. Las crisis, todas sin excepción, son una excelente oportunidad para crecer o para destruirnos.
C: ¿Cuándo es un buen momento para iniciar un negocio?
MAC: No existe el momento ideal. Si esperamos las circunstancias idóneas, éstas nunca llegarán. Que la crisis pase, que la economía despegue, que el dólar baje, que el gobierno facilite las condiciones y procesos para crear una empresa, etcétera. La mayoría de las empresas se ha creado en el momento menos oportuno. El gran detonador suele ser la necesidad, tanto en el campo material, sicológico y espiritual. El segundo factor es el deseo impostergable de convertir un sueño en realidad.
C: Si fuese cierto que la recesión está llegando a su fin, ¿qué deberían estar haciendo ahora los pequeños empresarios para aprovechar la recuperación?
MAC: Las PYME se caracterizan por tener mayor movilidad y capacidad de adaptación. Se debe aprovechar esta ventaja innovando productos y servicios que pueden ser llevados a la práctica de inmediato. Es ahora que tienen que llevarse a la acción todos los proyectos de mejora y buscar nuevos mercados. Y ojalá lo conviertan en una filosofía permanente.
C: ¿Cuáles son los mayores errores que las PYME o quienes comienzan un negocio cometen y cómo evitarlos?
MAC: Las PYME necesitan más capital emocional que capital financiero, ya que muchas veces los errores o aciertos de las pequeñas empresas se basan en actitudes. En América Latina tenemos siglos con la mentalidad de que siempre perdemos. No debemos temer a la competencia sino a nuestra propia incompetencia. Llegó el momento de aprender a ganar, para ello se hacen indispensables varios elementos: creer en nosotros mismos, desaprender los errores convertidos en hábito, humildad para aprender y admirar a los mejores. Tradicionalmente el éxito ajeno lo dimensionamos con una de las actitudes más negativas y nefastas: la envidia. Eso debe desaparecer.
C: Se suelen distinguir dos tipos de pequeñas empresas: las creadas como medio de sobrevivencia y las que aspiran a convertirse en grandes. ¿Cuál es su mensaje para las primeras?
MAC: Definitivamente no todas las personas tienen el talento para ser empresarios y si existen hoy en día personas que tienen pequeñas empresas que por necesidad tuvieron que ponerlas, pero siguen añorando los tiempos en que no se preocupaban porque recibían mes a mes su sueldo, entonces, no tienen el capital emocional ni el talento para ser realmente un empresario. No es lo mismo ser médico que ser el dueño de un hospital. El auténtico empresario siente una emoción profunda al ver que su producto o servicio es demandado, que la gente lo busca pues lo considera útil. Vive el orgullo de servir además de ver materializado su sueño en una empresa progresista, con personal comprometido y en crecimiento constante. Para clarificar más este punto, las personas que NO tienen el talento de ser empresarios cubren estas características: 1. No les gusta vender; 2. Son temerosos y negativos por naturaleza; 3. Esperan, aguardan a que las cosas sucedan, su mayor valor es la esperanza, algún milagro inesperado le dará la solución; y 4. No tiran la vaca.
C: ¿A qué se refiere con "tirar la vaca"?
MAC: Un maestro espiritual hindú conoció la aldea más pobre, miserable y abandonada entre todas: habitantes en harapos, miradas tristes, niños famélicos, un lugar en donde el olor más penetrante y repugnante es el hambre. El maestro pregunta al jefe de la aldea: "¿De qué viven?". "De una vaca, la ordeñamos, repartimos la leche y así logramos día a día sobrevivir", contesta el jefe de la aldea. Al caer la noche el maestro ordena a su discípulo arrojar la vaca al precipicio. Éste, bastante renuente, obedece. Años después regresa a la misma aldea y su sorpresa es mayúscula al encontrar un lugar próspero, donde las miradas están ahora llenas de luz, flores, casas remozadas con vivos colores, árboles frutales. Pregunta al jefe a qué se debe tan notorio y drástico cambio y éste le responde: "La vaca amaneció muerta en el fondo del precipicio, pensamos: si nos comemos su carne hoy sobreviviremos, pero ¿mañana? Decidimos destazarla y hacer trueque por gallinas; con los huevos, por semillas; con los frutos, por marranos y así?". La adversidad los impulsó a buscar nuevos caminos. Si no se tiene vocación empresarial uno nunca se animará a matar su propia vaca.
C: ¿Cuáles son las habilidades y competencias que deberían formarse en el colegio para tener más y mejores emprendedores?
MAC: Lo primero es destapar a los niños y detectar sus talentos para desarrollarlos y hacer de sus talentos, fortalezas. Los seres humanos estamos llamados a ser sobresalientes si nos dedicamos exclusivamente a desarrollar nuestros talentos. El sistema educativo aspira a que los alumnos sean excelentes en todas las materias, craso error, pues lo que no se nos da en forma natural debemos dejarlo a la orilla. Y lo más dramático: aplicamos una cantidad enorme de horas a campos en lo que no tenemos ninguna posibilidad. Nuestra cultura nos tiene sumergidos en un aforismo falso: vencer nuestras debilidades en lugar de potencializar nuestros talentos. Detectando talentos, se descubre la pasión en nuestras vidas. La pasión, ese arrebato que nos impulsa a la acción, nadie nos la puede dar: la tenemos que descubrir.
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"La envidia por el éxito ajeno debe desaparecer"
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