El día 23 de abril es muy significativo para las Relaciones Industriales porque se recuerda un aniversario más de la dación del decreto supremo que señala las funciones de la dependencia de Relaciones Industriales de las empresas.
Donde se precisa que la dependencia de Relaciones Industriales debe de atender las reclamaciones que formulen los servidores sobre salarios y demás condiciones de trabajo y el cumplimiento de disposiciones legales y contractuales.
En segundo lugar, fomentar la armonía y colaboración entre la empresa y los servidores por todos los medios adecuados, tales como la administración salarial y de personal, la selección y entrenamiento del personal, las comunicaciones, la higiene y la seguridad industrial y asistencia social.
Asimismo, que el jefe de Relaciones Industriales deberá ser una persona idónea y tendrá la autoridad y responsabilidad necesarias para atender y resolver internamente y ante o ante las autoridades de Trabajo los asuntos de su competencia.
Después de 47 años de existencia de esta norma vemos que el factor humano, cuya admisión, conservación e incluso retiro de las organizaciones es misión de las Relaciones Industriales, su concepción ha evolucionado debido a los resultados de los estudios de la producción, el trabajo, el medio ambiente, de la sociedad, etc. Asimismo, por las condiciones científicas, tecnológicas, económicas y sociales imperantes en la actualidad.
El factor humano ha cobrado un significado muy relevante dentro de la producción tanto de bienes como de servicios.
Se ha establecido que el factor humano es el principal y común denominador de la eficiencia y la eficacia en las empresas e instituciones hasta tal punto que condiciona todos los aspectos productivos, incluyendo a los más sofisticados elementos técnicos. Es la chispa creativa.
Se acepta que ninguna organización puede alcanzar el éxito sin cierto grado de compromiso y esfuerzo de sus miembros, sobre todo en un mundo como el de hoy, donde los retos de la competitividad, intensificados por la globalización de los mercados, obligan a las empresas e instituciones a aprovechar en mayor grado la iniciativa y creatividad de todos sus trabajadores.
Se concibe que el factor humano lo formen las personas dotadas de habilidades, capacidades, destrezas y conocimientos, es decir, competencias necesarias para desarrollar las tareas de la organización.
Se asegura que la gestión de las Relaciones Industriales constituye hoy la prioridad fundamental para lograr el nivel de competitividad que se requiere en las empresas e instituciones.
No se duda que la implicación de las personas y todo el entramado de las relaciones humanas que se establecen en el seno de las empresas e instituciones constituyen un elemento decisivo para su renovación y mejora.
Por lo que hoy no sólo las Relaciones Industriales deben atender reclamaciones y fomentar la armonía, sino que tienen objetivos corporativos, como ser responsables del desempeño de los trabajadores; funcionales, manteniendo un nivel adecuado del Departamento de Relaciones Industriales a las necesidades de la organización; sociales, respondiendo con ética y socialmente a los problemas que enfrente la empresa con las comunidades; y, personales, apoyando la aspiraciones de cada una de las personas que integran la organización. Lo que implicaría entre las principales funciones de las Relaciones Industriales:
- La planeación, organización, reclutamiento y selección del personal;
- El desarrollo de los trabajadores;
- Las remuneraciones, beneficios y servicios;
- La seguridad e higiene;
- Las relaciones laborales, comunitarias y con trabajadores; y,
- La investigación en personal.