Una vez más declarándose víctima de discriminación, la parlamentaria del Partido Nacionalista (PN) María Sumire irrumpió ayer en la Comisión de Ética del Parlamento para quejarse por el archivamiento de una denuncia que ella interpuso contra su colega aprista Nidia Vílchez.
Sumire insiste en que la congresista oficialista la empujó y le luxó una costilla durante una confusa sesión plenaria del 11 de junio pasado, cuando se debatía un paquete de reformas constitucionales.
"No me citaron y eso me indigna. Esto es una injusticia, aquí no hay un trato igualitario... Hay discriminación", dijo Sumire.
Desafiante, y dirigiéndose a la presidenta de la citada comisión, Elizabeth León, sentenció: "Hay un Dios que sí hará su justicia".
León, a su turno, calificó de "inaceptables" las afirmaciones de Sumire y le recordó que la comisión analizó la información probatoria de su caso. Pero sorprendió a propios y extraños al responderle en quechua a su colega cusqueña. (A.M.)

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