Noelia Zárate Maraví
Escuché de mis abuelos una historia que me reconforta: el saber que no siempre se practicó la crueldad y matanza de seres vivos en mi querida Sicaya, eso me hace sentir más orgullosa y ojalá podamos volver a nuestra verdadera tradición como hace aproximadamente hace 40 años atrás, que cada 4 de agosto, fecha en la que se realiza festividades en honor a Santo Domingo de Guzmán, patrón del distrito, se llevaban a cabo eventos folklóricos organizados por la municipalidad.
Claro, después de la procesión del santo patrón, a degustar los sabrosos platos típicos y la deliciosa mazamorra de caya, se veía pasar a los sicaínos y sicaínas vestidos de gala como dice la canción, yendo a la plaza Monumental a ver la presentación de la gran Flor Pucarina y el incomparable Picaflor de los Andes, entre otros afamados artistas que son el orgullo de la nación Huanca.
¡Qué días aquellos donde se podía disfrutar de una verdadera cultura!
Lamentablemente algún empresario taurino reconoció que en Sicaya se desarrolla una de las fiestas más suntuosas del valle del Mantaro y por ende un potencial derroche económico, convenciendo a las autoridades municipales de llevar a cabo una corrida de toros de muerte llamándola de "gala".
Llevándose a cabo el gran "faenón".
Imponiéndose a la tradición cultural la realización de cruentas matanzas, avergonzando a nuestros antepasados que fueron respetuosos de la vida.
Estoy segura que Santo Domingo de Guzmán rechaza esta barbarie, recordemos los cristianos la Bula del Papa San Pío V, que prohibó las corridas de toros de muerte para siempre, bajo pena de excomunón para los asistentes.
Que diferente es Sicaya realizando su corrida costumbrista o "bufa" donde solo se arrancan sonrisas al público, al ver jugando al toro con algunos personajes graciosos como la "Chilindrina" o "la negra torera" y como no recordar a las bellas sicaínas y a los galantes sicaínos, elegantemente ataviados al bailar y regalar caramelos y frutas al público.
Ese era un espectáculo relajante digno de recordar.
Si las autoridades desean recaudar fondos económicos que no sea atentando con la salud mental, principalmente de niños y niñas.
¡VIVA SICAYA SIN VIOLENCIA!
¡POR UNA VERDADERA IDENTIDAD CULTURAL!