Sin guardarse nada, el presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, criticó ayer duramente a los miembros del Tribunal Constitucional (TC) por el fallo en el que habría defendido la conducta de un obrero de haber asistido ebrio a una jornada de trabajo.
"Es un pésimo precedente. Es un error gravísimo del TC que nos pone como el "hazmerreír" en el mundo. El fallo del TC es una vergüenza, da muy mala imagen al Perú. Esta noticia debe estar dando la vuelta al mundo. Como Primer Ministro rechazo esto y llamo a la reflexión, que se corrija", expresó.

FUE UNA LIGEREZA. Ante ello, el miembro del TC Fernando Calle calificó la declaración del Premier como una "ligereza", pues la hizo sin conocer el fondo del fallo.
De igual modo, Carlos Mesía, otro integrante del TC, explicó que la sentencia sólo hace justicia en el caso concreto del obrero Pablo Cayo.
Explicó que según el DS 0397, el despido procede cuando el trabajador concurre a su centro de labores en estado de embriaguez en más de una oportunidad y, en este caso, no existía ninguna sanción previa por la misma causal.
Por su parte, Cayo, narró que el día en cuestión solamente tenía aliento a alcohol, pero no estaba borracho. "El alcalde de Chorrillos y sus secretarios son drásticos porque soy antiguo, gano un poco más y pertenezco al sindicato", alegó.

karla de rojas
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