El verano nos cayó encima y no podemos evitar darle una mirada tristona y casi resignada a nuestro vientre abultado. Si usted es mujer empieza a maldecir todos los tamales, pollos a la brasa, trozos de pavo, puré, pizza y comidas de lo más coloridas. Y si usted es hombre, seguro que anda requintando porque nunca irá al gimnasio, porque su bicicleta estacionaria es un bonito colgador de ropa.

Buscamos soluciones más rápidas que las dietas asesinas, por lo que ciertas pastillas milagrosas aparecen como por arte de magia en esta época. Si quiere saber si de verdad sirven o no, lea esta nota como quien hace unas abdominales, pero mentales.

"Uno de estos casos es el consumo de la Sibutramina o pastilla "quita hambre", que ocasiona un grave daño a las personas porque provoca un peligroso aumento de la presión arterial y frecuencia cardiaca, sequedad de boca, sudoración, cefalea (dolor de cabeza), insomnio, náuseas y depresión", advierte Slovenia Ulloa, nutricionista del SISOL de Magdalena de la Municipalidad Metropolitana de Lima.

Según la especialista, se debe evitar la administración de esta droga. Asimismo, advierte que hay quienes también recurren al uso de diuréticos y laxantes en forma de pastillas o infusiones elaboradas a base de diente de león, abedul, entre otras, que, si bien son eficaces en caso de problemas digestivos y de retención de líquidos o problemas de estreñimiento, no ayudan a eliminar los kilos de más. "No se debe abusar de ellas porque pueden favorecer la deshidratación del organismo, provocando fatiga y vértigos", aconseja la especialista.

La nutricionista advierte que en dos días no se puede perder el peso que se ha ganado en varios meses o años, por ello no se debe creer en las pastillas que prometen adelgazar en poco tiempo. "No hay nada mejor como las formas naturales para una pérdida de peso exitosa, en el cual se incluye fuerza de voluntad, estilo de vida saludable, menos gasto económico y sobre todo una mejor salud futura".

La nutricionista del SISOL manifestó que se debe descartar sí o sí las pastillas que prometen adelgazar en poco tiempo, al igual que las que se venden por la televisión o internet, y cualquier otro producto de composición dudosa, porque las consecuencias no son nada alegres ni son lo que uno espera.